Hoy os uno de esos días en los que te das cuenta que vives un momento histórico que tus nietos seguramente tendrán que recordar.

 

Digo seguramente y no lo afirmo porque también dependerá del nivel de exigencia que imprimamos en nuestra Educación obligatoria que tristemente aún depende del color político que gobierne.

 

Esta fecha deberán estudiarla todos los alumnos que estudien Literatura por ser el día que muere un genio inigualable de la poesía. Una persona audaz y comprometida con los sentimientos. Un artista en la utilización de la palabra exacta capaz de abrirse el pecho con tal de poder verbalizar con exactitud la sensación que nos quería trasmitir.

 

No quiero entrar hoy en divagaciones políticas sobre la ideología de este gran hombre. Me quedo con sus palabras en su ausencia. Me quedo con todas las sensaciones que evocan sus poemas y todos los paisajes que dibujan sus relatos.

 

He de confesar que me he sentido muy identificado con todo lo que lo que he leído de Mario Benedetti. Especialmente pienso en un poema, que desde antes de entrar en política, pero de forma especial inmerso en la vorágine de esta actividad, he querido que fuera una constante en mi forma de ver la vida.

 

Durante mi campaña de candidatura a Presidente nacional de NNGG me acompañó en la página web que publicamos, y como no podía ser de otra manera, en este Blog también tiene su espacio. Podéis encontrarlo en el apartado “algo sobre mí” y escuchar además el lujazo de la voz de Benedetti recitando uno de sus poemas, No te salves.

 

Gracias a la profesora de literatura de 3º de BUP que me enseñó a interpretar las palabras y gracias a Mario Benedetti por enseñarme a amarlas.

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