Viva la Pepa

Enviado por Fernando Jáuregui | 18/03/12

La mejor conmemoración, hoy, de la Constitución de 1812 sería anunciar que se va a revisar a fondo la actual, de 1978

Me dicen que Cebrián ha dicho…

Enviado por Fernando Jáuregui | 16/03/12

Yo no lo he oído, pero me cuentan que Cebrián ha dicho que solo valen ya los periodistas con muchos seguidores en Twitter…si es así, me parece algo frívolo, la verdad. Sigue dando doctrina a todo vapor. Creo que debemos iniciar una reflexión muy a fondo sobre todo esto del periodismo y la comunicación, no dar una sentencia y quedarse tan ancho. Y conste que yo tengo bastantes seguidores en Twitter y muchos amigos en Facebook, así que no critico a D.Juan Luis por sentirme excluído de su ‘amparo’.

¿Golpe de Estado sindical? Por favor…

Enviado por Fernando Jáuregui | 13/03/12

Leo a un columnista, que, en mi opinión, a veces (casi siempre) abraza posiciones en exceso extremas, que “los sindicatos están proponiendo un golpe. De mano o de Estadoâ€. Nada menos. No puedo compartir esta apreciación, que, además, me produce una cierta inquietud: o no entendemos el papel de los sindicatos, cuya obligación es, desde luego, oponerse a una reforma que tanto entusiasmo genera en la patronal y que tanto debate social concita, o hemos decidido suprimir ya de un plumazo a las organizaciones de trabajadores, lo que nos dejaría sin un equilibrio imprescindible.

Pienso, desde luego, que los sindicatos ‘de clase’ (incluso esta denominación me parece ya desfasada) tienen que replantearse muchas cosas, en sus dogmas y en su funcionamiento. Es una reforma táctica y estratégica en toda regla la que necesitan tanto CC.OO como UGT. Y por supuesto no pienso en participar en una huelga general que me parece inconveniente, inoportuna, precipitada y susceptible de causar más daños que beneficios, especialmente por lo que se refiere al papel de España ante esos inmisericordes ‘mercados’ o ante los aún más desalmados ‘cabezas de huevo’ que rigen la UE. Ojalá esa ‘jornada de lucha’ (también la he oído llamar así) no llegue a celebrarse porque todos lo impidan gracias a la negociación entre las partes.

Pero una cosa es discrepar de una convocatoria de huelga general y de algunos eslóganes de ‘sal gorda’ que escuchamos en las manifestaciones y otra, muy distinta, decir que los sindicatos preparan golpe alguno, en connivencia –también hay quien lo va diciendo—con el principal partido de la oposición. Tampoco creo muy acertada la línea –o la falta de ella– que está caracterizando esta reciente etapa del PSOE, pero me niego a compartir las voces que acusan a los socialistas de intentar cambiar en la calle lo que han dictaminado las urnas.

Estamos, temo, ante una nueva expresión de las dos españas, las que se sitúan siempre en los extremos radicales. Lo que más me duele es comprobar que a quien más se escucha casi siempre es a quien grita más y a quien más se venera es a quien tira la piedra más lejos que nadie. Sobre todo, a quien la tira más lejos de la realidad y del sentido común que nadie.

La Francia de Sarko…o no

Enviado por Fernando Jáuregui | 12/03/12

Acabo de regresar de un largo fin de semana en París, donde me he dado un chapuzón de precampaña electoral. Cuántas cosas debemos aún aprender de los vecinos del norte. Reconozco que admiro a Francia desde que alguien me dijo: “a los vecinos del norte ya les iban a hacer la cantidad de putadas que a nosotros: menudo lío armarían”. Bueno, en realidad eran admirables ya desde la cuestionable revolución francesa…

Se nos ha ido Pascua y…

Enviado por Fernando Jáuregui | 07/03/12

La verdad: se nos ha ido Manolo Pascua (a Colombia), donde anda como p por r, y el blog ha sufrido una severa pérdida. Si se añade que uno anda también algo angustiado en estos días de penitencia…En fin: ¿qué hacemos con los bloomsburianos?

El pactazo, más necesario que nunca

Enviado por Fernando Jáuregui | 05/03/12

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(tampoco el congreso del PSM le salió bien a Rubalcaba, cuya candidata, bastante floja por cierto, no logró desbancar al ‘odiado’ Tomás Gómez)
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No, ni Rubalcaba está acertando en su oposición, ni Rajoy evitando tender la mano, que no basta con vencer, sino que hay que convencer. ¿Cuánto tiempo más harán oídos sordos al clamor que pide un acuerdo global, de manera que podamos aceptar los recortes inevitables (sí, también en el estado de bienestar; el copago, lo veremos, va a ser algo imparable).

…y, por si faltaba algo…¡más Putin!

Enviado por Fernando Jáuregui | 04/03/12


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(¿a usted no le parece inquietante este tipo? Sí, puede que yo sea lombrosiano, y que la cara no sea el espejo del alma; pero ¿qué me dice usted de su curriculum, que no es ni de lejos el de un demócrata?)
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Pocas cosas tan desalentadoras, cuando se mira a la política internacional, como la reelección de Putin al frente de Rusia. El gran país jamás ha tenido suerte: pasó de Catalina la Grande y de los zares al poder de los soviets y de Stalin y, luego, a la descomposición del régimen comunista que sólo trajo dominio de las mafias. Tuve ocasión de conocer personalmente a Boris Yeltsin y sé lo que digo cuando hablo de decadencia de la clase política, si es que en las rusias en descomposición la decadencia era ya posible. Un país no es una democracia apenas por votar cada cuatro años; en Rusia no hay oposición al partido cuasi único del ex superagente del KGB Vladimir Putin, el hombre que de la corrupción ha hecho algo parecido a una virtud, el hombre que, junto con China y los Estados-gamberros del mundo, soporta la feroz represión en Siria. Ese hombre ha vuelto a lograr, en unas urnas cuestionadas por algunos, el poder omnímodo en la segunda potencia mundial.

Alguien dijo que el peor cambio es el que nunca se produce. Ocurre en Europa, donde Van Rompuy acaba de ser redesignado, que no reelegido.
Ocurrirá, presumiblemente, en los Estados Unidos, que no acaban de encontrar recambio republicano para Obama, que seguramente volverá a salir victorioso en noviembre. Y no es que ello me parezca, personalmente, mal (reconozco que, pese a sus muchos fallos, Obama me sigue gustando); lo preocupante es eso, la falta de voluntad de mudanza en un electorado resignado a seguir con más de lo msmo. En EE.UU, en la UE –donde nadie protesta contra la falta de democracia que supone forzar ‘a dedo’ a los rectores de la Unión—y, claro, lo peor de todo, en Rusia.

El mundo entra en una nueva era, pero los rostros que lo dirigen van a ser, básicamente, los mismos. Ignoro qué ocurrirá en Francia, desde luego, pero lo cierto es que ni Sarkozy ni Hollande son verdaderamente caras nuevas, ni lo es Angela Merkel, ni lo son los rectores burócratas, incapaces de cualquier iniciativa original o hasta constructiva. Supongo que esta semana en todas las cancillerías, incluyendo la española, donde el viejo-nuevo zar de casi todas las rusias gusta más bien poco, se hablará mucho de la reelección, crónica de una victoria anunciada, de Vladimir Putin. Yo solamente puedo decir que, en esta era de enanos políticos dirigiendo –Ban Ki Moon—gigantes estructurales, lo de Putin, por muy esperado que fuese –¿cómo va a perder si a nadie tiene enfrente excepto a un grupo de blogueros, que tampoco son los del norte de Africa precisamente?—es una mala, una pésima noticia.

ETA, simplemente, ya no existe

Enviado por Fernando Jáuregui | 27/02/12

Batasuna, la gran polémica: ¿ha sido un avance el comunicado del Kursaal? Pues claro que sí, aunque algunos se empeñen en no verlo. Y, por favor, que los dos lerdos de siempre no digan que simpatizo con esa gente, por Dios.

http://www.diariocritico.com/opinion-analisis/fernando-jauregui/408191

El artista

Enviado por Fernando Jáuregui | 27/02/12

Es seguro que nunca le van a dar un Oscar, pero qué duda cabe de que es un auténtico artista. Podría aquí referirme a varios artistas en lo suyo, pero ahora hablo del Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón, que, para mí, que me reconozco monárquico ‘crítico’, representa, con claroscuros patentes, la etapa más feraz y feliz de la Historia contemporánea española. A veces, ante la sucesión de cosas que están pasando, ante la estulticia de algunos, uno se pregunta si no estaremos situándonos al borde de un abismo que suponga el final de esta etapa.

Desde luego que el ‘caso Urdangarín’, que tantas horas de ajetreo ha dado este fin de semana a los medios de comunicación, contribuye no poco a consolidar esa inquietud ante el futuro. La Monarquía, que es ahora el arquitrabe del sistema, ha sufrido un duro revolcón con las andanzas, al filo de la ilegalidad y dentro plenamente de lo intolerable, del yerno del Rey.

Pero es este un episodio -la memoria de los ciudadanos es flaca-que pasará, como han pasado otros casos de ilustres corruptos. No estoy seguro de que la imagen del Rey, y menos aún la de su hijo y heredero, salga demasiado tocada -tampoco beneficiada, desde luego-por este ‘affaire’, tan doloroso familiarmente. Pero sí estoy convencido de que ‘el artista’, más asediado que nunca por libros y comentarios escasamente respetuosos y pancartas callejeras claramente insultantes, está ahora reaccionando bien, dosificando sus silencios y más aún sus escasa palabras.

No va a ser el ‘affaire Urdangarín’ el reto más importante para la Corona, y eso creo que lo sabe quien, en un futuro más o menos cercano, ocupará el Trono. La crisis económica que desespera a los españoles y lanza a muchos de ellos a la calle, los desajustes institucionales y legales, comenzando por la propia Constitución, que necesita unos buenos retoques, son amenazas potencialmente mucho mayores para la forma de Estado que ningún ‘paseíllo’ que el aún duque de Palma pueda hacer hasta las puertas del Juzgado.

Estamos cada vez más claramente asomados a unja nueva era, y pienso que todos, comenzando por la llamada clase política, hemos de ser conscientes de la enormidad de los cambios necesarios. Muchas veces hemos repetido algunos que de esta situación, algo desencantada, en la que vivimos no se saldrá sin un pacto de amplio espectro entre el Gobierno -por mucha mayoría absoluta que tenga – y la oposición -a ver si, tras los congresos regionales y las elecciones andaluzas y asturianas, Rubalcaba se consolida, o no, como el líder definitivo del PSOE–.

Por el momento, lamentablemente, la hoja de ruta no parece pasar fácilmente por ese pacto, que habría de incluir acciones para consolidar una Monarquía que a mí me parece que nos sigue siendo, algo rehabilitada la fachada, eso sí, muy necesaria. Y mira que ‘el artista’ ha hecho oír tantas y tantas veces su voz pidiendo ese necesario acuerdo a los políticos y a la sociedad, frecuentemente tan cainita.

Pero ¿qué pasa en Valencia?

Enviado por Fernando Jáuregui | 22/02/12


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Valencia, punto neurálgico de toda movida…mala
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Tengo una amiga, que ocupó un alto cargo político, que en más de una ocasión me ha dicho que ‘en Valencia siempre es donde se pone de manifiesto el caos político’. Luego, recordando lo ocurrido con Francisco Camps, y antes en el PSPV -donde ha habido casi de todo-y antes en el ‘lermismo’ rampante, y ahora con las conspiraciones de salón contra el president Fabra, tiendo a dar toda la razón del mundo a mi amiga. Resulta difícil encontrar un lugar donde con continuidad y no sé si con alevosía se hayan cometido más desmanes políticos, desde las ‘trampas internas’ para cazar a Joan Ignasi Pla hasta las maniobras para impedir que Antonio Asunción pudiese concurrir a las primarias socialistas frente a Jorge Alarte. Pasando, claro, por esas recientísimas conspiraciones de salón para moverle la silla al sucesor de Camps al frente de la Generalitat, Alberto Fabra.

Pues a todo esto, a lo de los trajes y Gürtel, y a lo del aeropuerto de Castellón, a lo de la quiebra de la autonomía hace no mucho embarcada en fastos y fiestas, añádale usted las imágenes de esas cargas policiales, claramente desproporcionadas a mi juicio, contra unos estudiantes mayoritariamente menores de edad (y no me resulta significativo el que hubiese o no algún ‘perroflauta’ emboscado en la chiquillería). Hemos conocido el nombre y el talante ‘enemigo’ del jefe superior de Policía, a quien muchos responsabilizan (y no tanto a la delegación del Gobierno, representada por una persona con admirable talante y flexibilidad) del desmán.

Es el caso que, tras el desprestigio de los casos de corrupción y tras las muchas zancadillas políticas entre correligionarios, la bella ciudad levantina ha sido testigo de escenas que rivalizan con las peores contempladas por los telespectadores de todo el mundo en Atenas. Y España, que no es, por muchos conceptos, Grecia, lo que menos necesita en este mundo ahora es la difusión por el mundo mundial de películas de terror en las que unos apalean y otros son apaleados (puede que la realidad sea menos tajante, pero siento decir que lo que aparece en las pantallas de la tele es eso y no otra cosa).

Me dirá usted que qué tiene que ver el trasiego palaciego, de puñales y venenos, con la carga policial. Mucho; hay un clima político en Valencia que todo lo permite, incluso la permanencia de un jefe superior de Policía que considera “enemigos” a ciudadanos que también le pagan el sueldo. En fin, ese es un tema que le ha caído en la cabeza a la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León (buena amiga mía, a quien respeto y a veces hasta admiro), cuando parece que se trata, y no por primera vez en Valencia, de un error policial. Mantener el orden, claro; mantenerlo a base de cachiporrazos sin más, jamás.

Quienes amamos a Valencia tenemos que quitarnos cada día el rubor de la vergüenza. ¿Quién puede poner orden en la tormenta perenne que azota a esta parte del pacífico Mediterráneo?