Decepcionante
Parece que Zapatero, que tiene sin duda una concepción extremadamente ética de su misión, jamás entenderá que el paÃs necesita anuncios ilusionantes –él los llama, despectivamente, “populistas‖, grandes metas en las que fijarse, además de conocer medidas sobre el ‘dÃa a dÃa’ y sobre la gestión bamboleante de una crisis que ya notamos en nuestros bolsillos. Alguien de su entorno debe decir al presidente que, si convoca una rueda de prensa a bombo y platillo –de lo que me congratulo–, ha de ser para decir algo sustancioso, no solamente para cumplir el compromiso adquirido hace cuatro años de comparecer ante los chicos de la prensa cada fin de curso polÃtico.
Zapatero tiene muchas cuentas pendientes, algunas de ellas, por cierto, compartidas con varios de sus colegas europeos: se refieren a la crisis económica en sus aspectos más genéricos, a la conducción (mala, por cierto) europea de la polÃtica exterior común…Pero tiene también algunas facturas que pagar en casa: desde los perfiles internos de esa misma crisis económica hasta los espasmos institucionales generados por una polÃtica equivocada desde varios ministerios.
Y es aquà donde ZP se dedicó, en su rueda de prensa, a echar balones fuera, a la espera, quién sabe, tal vez de ganar tiempo. Ni una condena al comportamiento de Montilla, ni un guiño en torno a una próxima crisis de Gobierno, ni una pista acerca de qué piensa hacer, ahora que las elecciones municipales y autonómicas se acercan, con la crisis abierta en el socialismo de Madrid, entre otros ‘olvidos’.
Se dirÃa que Zapatero se esfuerzo en restar morbo a sus comparecencias ‘especiales’ ante los periodistas, a los que aburre con sus planteamientos optimistas iniciales antes de abordar las preguntas de los informadores con evasivas descomprometidas. A Zapatero le pedimos un mayor compromiso en estos encuentros, que deberÃan ser más frecuentes, con la prensa. El sabe perfectamente que tendrá que adoptar medidas tajantes en muchos campos –además de en el laboral, en el de la Seguridad Social y en el del déficit—antes de dos o tres meses: si tiene cosas especÃficas que anunciar a los ciudadanos que le eligen y le pagan, que aproveche estas ruedas de prensa para hacerlo. Y, si no, que haga lo que todos: que lo deje para septiembre.
30 dUTC julio dUTC 2010 a las 14:39
Por cierto: aunque ZP diga que no piensa hacer la crisis, me apuesto la bicicleta a que no pasan dos meses sin que cambie ministros.
30 dUTC julio dUTC 2010 a las 16:41
FÃjese, firmarÃa una rueda de prensa decepcionante si Zapatero aprovecha el verano para reflexionar.
Lo malo serÃa que ni “lo juno, ni lo jotro”.
De todas formas estoy con usted. No le queda otra que la crisis de gobierno, incluso aunque no quiera una operación en profundidad, necesita como mÃnimo una estética.
Crisis seguro, lo que aún no se es si va a ser de verdad. Esperemos que sÃ. Va a hacer falta peso y criterio en el próximo ejecutivo.
30 dUTC julio dUTC 2010 a las 21:28
Yo no aventuro si Zapatero cambiará o no su Gobierno, pero lo que me parece difÃcil es que con la que va a caer a partir de este otoño, en España, no me parece lógico que personalidades con prestigio o relevantes, acepten una cartera ministerial, con este señor.
30 dUTC julio dUTC 2010 a las 22:47
Reconozco que nunca he prestado tanta atención a lo que dice ZP. Hay que valorar a un tipo que tras casi seis años de poder, tiene cuajo para encajar el revolcón que le han dado los mercados, y tratar de sobreponerse. Paradójicamente es cuando creo que más admiro al personaje. No entiendo Jauregui como es ahora cuandi más peros le pones. Y lo digo porque creo que ahora esta intentando hacer los que puede, y en verdad creo que es cuando está intentado ser honesto. Me da la sensación de que se ha visto en el borroso espejo de la historÃa, y no se ha gustado. Es una pena que haya destruido tanto en el altar de una nueva ideologÃa que como me enseño un buen amigo, no es ideologÃa, sino bandera.
Saludos
31 dUTC julio dUTC 2010 a las 9:22
A Pazos:
Son dos cosas distintas, la eficacia de las medidas de hogaño…y lo que el personaje decÃa antaño.
-Se supone que antaño decÃa lo contrario a lo que hace hogaño, ¿no?
-Tiene cuajo el personaje cuando dice que con esta polÃtica (la de hoy) asegura un futuro de prosperidad. Luego, hasta hace dos meses, nos estaba llevando al desastre. ¡Y eso nadie se lo pregunta en la famosa rueda de prensa!
-La polÃtica de ZP consiste siempre en el ‘no’ inicial: ni reformas laborales, ni disminución a los funcionarios, ni crisis de Gobierno, que todo el mundo le pide ahora, ni claridad en el socialismo madrileño, ni colleja a MOntilla.
-Pero mañana…Mañana tendremos colleja electoral a Montilla, cambio de ministros, donde dije digo digo Diego, jubilación a los 67…
Lo que a mà me abruma, querido Pazos, es la inseguridad jurÃdica en la que vivimos. Soy capaz de admirar a quien, haciendo dejación de sus principios, actúa como cree que corresponde al bien de la colectividad, sacrificando sus expectativas electorales. Pero ¿es admirable la posición del p del G? ¿Estamos seguros de que mañana mantendrá lo que dice hoy? ¿De que no habrá nuevos virajes?
¿Cómo no decepcionarse ante un p del G que hace una conferencia de prensa para solamente alabar sus polÃticas, no hacer la menor autocrÃtica y asegurar que, en el fondo, va a dejar las cosas como están (ministros), cuando todos saben que no lo hará asÃ?
En fin, oiga, quye el incoherente es él, no yo…
Saludos agosteños
31 dUTC julio dUTC 2010 a las 10:09
No logro comprender la importancia que le da usted a una eventual crisis de gobierno.
Los ministros de RodrÃguez están ahà porque es obligatorio que el gobierno nombre a titulares en cada uno de los ministerios, pero si no existiese esa obligación serÃa RodrÃguez el que llevarÃa la titularidad de cada una de las carteras.
No son importantes los ministros para RodrÃguez. Solamente basta con ver el perfil de su concejo de ministros para comprender que no se ha esforzado demasiado por poner a la mejor persona disponible en cada sitio.
Y supongo que hoy, a la luz del trato que dispensa RodrÃguez a sus colaboradores, ninguneandoles públicamente, interfiriendo en sus decisiones, haciendo anuncios que sus ministros ignoran, no creo que existan personas capacitadas, con las aptitudes necesarias para gestionar un ministerio, que estén dispuestas a trabajar en el entorno creado por el Jefe de Gobierno.
Por tanto, cambiar a unos mediocres por otros mediocres, mientras RodrÃguez hace en cada ámbito lo que le sale de las narices, lo sepan o no lo sepan sus ministros, no nos traerá ninguna mejora a los ciudadanos.
Para lo único que servirÃa serÃa para dar al gobierno un aire renovado que le permita al Psoe enfrentar las próximas municipales y autonómicas con un halo de renovación, que aunque ficticio, podrÃa servirle para recuperar algunos votos de los millones que ha perdido a pulso él solito.
2 dUTC agosto dUTC 2010 a las 0:30
A Marcos:
La importancia de la cosmética, de acuerdo. Pero hay algo más: una reducción de ministerios, por ejemplo, y una reorganización del organigrama del Gobierno –absurdo el actual– darÃan la sensación de que ‘algo’ se mueve efectivamente, y de que los ministros malos o pésimos ya no serán recompensados con la continuidad en el coche oficial.
Por otro lado, si ZP hace un Gobierno yo confÃo en que intente meter en él a gentes de otros partidos, de otras ‘sensibilidades’ –no me gusta la palabra, pero define correctamente– polÃticas. ¿Qué tal un Josu Jon Imaz, un Duran i Lleida si se dejase, o un Miquel Roca, si idem?
Y ¿qué tal intentarlo con Javier Solana, con Guillermo de la Dehesa, incluso, si me fuerza a ser utópico, con Manuel Pizarro?
Ya: ¿que no querrÃan entrar de bomberos en el Gobierno-incendio? Puede que, efectivamente, no. Pero ZP tiene que intentarlo. Desde luego, con aÃdos, corbachos, sindes, chaveses, garmendias, etcétera, no debe seguir. Ni con Leires gestionando el partido. No porque los nombres citados sean incomptentes, que algunos también, sino porque, simplemente, no hacen nada puesto que no tienen nada que hacer.
A ZP le faltan unos centÃmetros de estatura polÃtica, de acuerdo; por eso mismo, ha de rodearse de gente mejor que él, que infunda confianza a la ciudadanÃa