Tsunami en el subsuelo, rutina en la superficie

Enviado por Fernando Jáuregui | 08/03/15

Estos políticos nuestros no entienden que ya no hay que hacer campañas al uso, debates como siempre, emplear el lenguaje mitinero de toda la vida…Los sondeos pronostican un tsunami y seguimos con ofertas de crear puestos de trabajo que todos saben que no van a llegar…En fin, que a este paso acabará, de verdad, ganando Podemos y entonces nos vamos a divertir

‘Espe’ sucede a Aguirre: ¡qué error, qué inmenso error!

Enviado por Fernando Jáuregui | 06/03/15

Me da la impresión de que el socialista Carmona, que quiere ocupar el espacio de centro, se va a merendar a Esperanza Aguirre en la batalla por la alcaldía madrileña. Un inmenso error de Rajoy, que agudiza su aversión por la innovación política…

Estética, ética y antitética

Enviado por Fernando Jáuregui | 07/02/15

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(Tsipras no ha sido llamado por España, ni muestra mayor interés en venir en visita oficial a España. ¿Por qué será? Hombre, no será porque vaya a presentarse en Moncloa sin corbata…¿o sí?)
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¿Cuánto en la política española es cuestión de vestimentas? ¿Debe un político señalarse por su forma de vestir? ¿Y si PabloIglesias tuviese, con coleta y todo, que acudir a los Consejos Europeos? ¿Y si Monedero a las cumbres monetarias de la UE?¿Errejón, ministro de Educación (perdonado sea el pareado)?
Lea, lea: http://blogs.diariocritico.com/politica/

Pedro Sánchez me decepciona (un poco)

Enviado por Fernando Jáuregui | 03/02/15


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(un pacto creo que positivo, pero mal presentado y con ‘cláusula retroactiva’ inédita en la historia de los textos jurídicos, creo)
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Sabido es, y no lo oculto, que pienso que Pedro Sánchez, que tendrá sus limitaciones (¿y quién no?), es una opción seria de gobierno pàra España, por mucho que desde el PP y desde ciertos sectores de su partido intenten minimizarlo. Estuve en la Conferencia autonómica de Valencia este fin de semana, donde intenté preguntarle por el pacto que finalmente se firmó, con cámaras y solemnidad, aunque sin preguntas, este lunes. No conseguí siquiera hablar con él, y alguno de sus próximos me dijo que “sobre eso (el pacto) no hay nada aún; ya te avisaré cuando haya algo más concreto”. A las pocas horas, firma en Moncloa. Ya sé que el tema es incómodo, que de lo que se trataba era de dar solemnidad a la Conferencia valenciana, con los inflamados discursos de rivalidad con ese Gobierno ‘pepero’ con el que al día siguiente se iba a suscribir un pacto, pero creo que los medios merecemos un mayor respeto. Y, por cierto, no tanta discriminación como recibimos (algunos) en el cónclave valenciano. Se sigue primando a los mism@s, se sigue esquivando a los periodistas. Pero ¿no era ‘hacer de otra manera’ el eslógan?

que no, que no voy de manifa

Enviado por Fernando Jáuregui | 30/01/15

No voy por lo siguiente:

Los ex siempre llaman dos veces

Enviado por Fernando Jáuregui | 24/01/15


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(Felipe, Aznar, ZP: tres ex que deberían tener una actitud diferente, aunque ya sé que no es lo mismo lo de Zapatero que lo de los otros dos, muy dedicados a sus negocios. ¿Jarrones chinos o coñazos permanentes para sus sucesores? That is the question)
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Esta vez no es el cartero quien llama dos veces, sino los ex. Ya se sabe que, entre antecesor y sucesor, resulta inevitable una relación tirante, en la que el primero reprocha al segundo que no haya seguido sus dictados, y el segundo pide al primero que deje de tutelarle de una vez. Pues eso es lo que está ocurriendo entre Aznar y Mariano Rajoy, en el PP, y entre Zapatero –y quizá Felipe González—y Pedro Sánchez, en el PSOE. Del otro ex que estos días ha saltado a los titulares, , el ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, que anda suelto por las calles de Madrid y quién sabe si pronto por los platós televisivos, sus sucesores en las responsabilidades de la sede de Génova no quieren ni oír hablar, aunque mucho se temen que sí, que oirán hablar bastante de Bárcenas…y a Bárcenas.

Un resumen de lo ocurrido esta semana no puede evitar la referencia a la salida de Bárcenas de prisión, tras año y medio entre rejas quizá meditando una venganza a plazos –lo primero que dijo al salir ya fue inquietante: ‘el PP y Rajoy no tienen nada que temer’ de él–. Como no puede evitar detenerse un instante en el discurso, sin una sola referencia, sin una sola alabanza a Rajoy, del ex presidente del PP y del Gobierno José María Aznar, inaugurando la convención ‘popular’. Un multitudinario cónclave que este domingo registrará el discurso acaso más importante, más comprometido, en la vida política del actual jefe del Gobierno y del partido que lo sustenta, del hombre con más poder en España, es decir, no otro que Mariano Rajoy Brey. Y también hay que hacer una parada obligatoria, claro está, en la finca socialista, gracias a esa creo que bola de nieve crecida a raíz de la divulgación de una cena entre Zapatero, Bono, García Page y el parece que omnipresente líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Deambulé por la convención del PP en su jornada inaugural, constatando dos cosas: una, que el partido gobernante es una formidable máquina preelectoral. Y dos, que tiene mala suerte, por ponerlo de algún modo. Un responsable autonómico ‘popular’ me decía por los pasillos, con gracia, que “cada vez que organizamos una cumbre de estas para potenciarnos, entra alguien en la cárcel o sale de ella”. Y luego, para rematar la faena, un discurso inaugural, por cierto muy glosado, de un Aznar que no parece feliz con la trayectoria de su sucesor. A ver qué nos dice en las próximas horas, desde la tribuna de oradores, este Rajoy que se sabe líder del único partido cohesionado en estos momentos, pero un partido sobre cuya cabeza penden demasiadas amenazas a las que tendría, pienso, que hacer frente con otra comunicación y diferente talante.

En el campo de enfrente, en el PSOE, he podido constatar el horror de no pocos candidatos autonómicos y municipales ante ese ‘globo hinchado’ o la ya citada bola de nieve que se ha montado en torno a presuntas o reales intervenciones en la sombra de Felipe González o Zapatero a favor de una toma del control del partido por parte de Susana Díaz y frente a la continuidad en la dirección de Pedro Sánchez. El propio secretario general me desmintió cualquier desavenencia con González, y tiendo a creerle. Y creo también que la presidenta de la Junta andaluza bastante tiene ya con su convocatoria anticipada de elecciones. Por lo que respecta a Zapatero, me parece que el ex presidente pinta muy poco en el organigrama socialista. Y, por otra parte, no creo que haga mucho daño que se entreviste o no, en público o en secreto, con ese Pablo Iglesias que lo mismo está en Atenas apoyando un presunto triunfo de Syriza que en Valencia arengando a los miles de personas que se arraciman para escuchar su verbo fluido… en el que no se incluyen, claro está, referencias a las actividades económicas de su ‘número tres’, Juan Carlos Monedero, que ya en el apellido lleva la penitencia, y que ha desconvocado, ante la que está cayendo, alguna comparecencia con medios que estaba concretada para la semana que entra.

Los ex altos cargos “deben ayudar o callar”, dijo, ante todo este ruido, quizá más mediático que otra cosa, uno de los dirigentes socialistas más serios y profundos que existen en estos momentos, el presidente asturiano Javier Fernández. Y algo semejante le he oído en alguna ocasión a un vecino de Fernández, el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijoo, otro político a quien se escucha decir muy pocas tonterías, o ninguna. Pero ya se sabe que el papel del ex siempre es complicado: o convertirse en ese ‘jarrón chino’ que estorba y nade sabe qué hacer con él, y del que hablaba, con retranca, Felipe González, o…devenir, quiéralo o no el ex –que algunas veces sí que quiere–, en una pesadilla para quien intenta, en momentos no poco complicados, gobernar la nave.

Pablo Tsipras contra Mariano Samaras

Enviado por Fernando Jáuregui | 18/01/15


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(¿y a mí que Tsipras se me parece más a Pedro Sánchez que a Pablo Iglesias?)
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El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha definido finalmente la que será su estrategia en este año electoral: o él, o Mariano Rajoy en La Moncloa. En su mítin sevillano conmemorando el primer aniversario de la creación ‘formal’ de Podemos, y en entrevistas posteriores en algún medio, Iglesias trató el sábado de minimizar y ridiculizar, en el feudo de Susana Díaz, al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, mostrando claramente cuál es su próximo objetivo: merendarse al partido fundado por el ‘otro’ Pablo Iglesias en 1879. Y mostrando también a quién considera su verdadero rival en la izquierda, tras haber casi aniquilado sin mover un dedo a IU: a la formación que ahora lidera Sánchez.

El caso es que el mítin de Sevilla sirvió este fin de semana para abrir portadas de periódicos nacionales, informativos de radio y de televisión, mientras el discurso sobre seguridad de Mariano Rajoy quedaba relegado a un segundo lugar, y no digamos ya la asamblea que Sánchez celebraba con los suyos en Valencia, dedicada a fustigar la corrupción en el Partido Popular, que, a su vez, se esforzaba como podía en alejar de sí el cáliz de las acusaciones fiscales por el ‘caso Gürtel’. Era, más o menos, la radiografía del primer fin de semana ‘preelectoral’; y así va a continuar la cosa en los próximos cuatro meses, hasta las elecciones municipales y autonómicas y, después, hasta septiembre, cuando las autonómicas-plebiscitarias catalanas y, luego, hasta noviembre o diciembre, cuando las generales. El clima electoral ha llegado para quedarse, barriendo casi cualquier otra cosa.

En realidad, este clima alcanza incluso a las elecciones griegas del próximo domingo: pocas veces unos comicios en otro país han apasionado tanto en España. Tras haberlo hecho Rajoy con Antonis Samaras, Pablo Iglesias planea al parecer una rápida visita a Atenas para ‘apoyar’ a Alexis Tsipras, el líder de Syriza, la formación de izquierda que parte como clara favorita en las encuestas, que vaticinan una práctica desaparición del socialista Pasok tras la desastrosa gestión de Yorgos Papandreu. ¿Y si gana Syriza? Pablo Iglesias lo presentará en España casi como un triunfo personal, e insistirá en que la cosa estaba entre el conservador Samaras y el ‘revolucionario’ Tsipras. Toma ya ejemplo griego, lo que nos faltaba. Otro clavo para el atáud que Iglesias quiere fabricarle a Sánchez, quien, ‘mutatis mutandis’, se configura como el principal valladar contra una hegemonía electoral de Podemos. Lo que ocurre es que este último está ahora en alza y de moda, prepara una manifestación para finales de este mes que se quiere multitudinaria, y en el PSOE todo son rumores de desavenencias internas, aunque Sánchez haga bien en continuar impasible su camino predicando reformas. ¿Bastará?

Y, en el otro lado del bipartidismo, ¿le bastará a Rajoy, el próximo fin de semana, con realizar una convención en la que entiendo que no le quedará otro remedio que lanzar un alegato público contra la corrupción, una promesa de regeneración general y un anuncio de candidatos limpios y nuevos, lo que excluye casi por definición a la por otra parte sin duda atractiva Esperanza Aguirre? Yo me temo que ni a Sánchez le va a ser suficiente con su paciente recorrido por España –este domingo, en Viladecans–, hablando de una evanescente reforma constitucional, ni a Rajoy le llegará con su mensaje machacón sobre lo bien que va España y, si va bien, para qué cambiar. Y, encima, con otra manifestación el propio sábado de la clausura de la convención, la de las víctimas del terrorismo, en la que la propia clientela del PP va a lanzar sus gritos… contra el Gobierno del PP. País surrealista.

Surrealista el país también en el propio éxito de Podemos, con apenas un año de vida; en las peleas en el centro por una marca, en los combates inmisericordes en la izquierda. Como el clima de campaña electoral, el surrealismo político ha venido para quedarse. Es de temer que una larga temporada. Y ya sé que la idea es combatida desde las trincheras del PSOE, del PP, de Podemos, de los nacionalismos… desde todas las trincheras, menos las del sentido común, la lógica y, dicen los sacrosantos sondeos, la de las aspiraciones de una mayoría ciudadana: el surrealismo solo acabará con una realidad que aparentemente va contra la corrección política, es decir, un gran pacto de gobierno entre las dos principales formaciones que dure toda una Legislatura regeneracionista. Pero, claro, ¿llegaremos a verlo?

Crónica de un Estado que se tambalea(da la impresión a veces)

Enviado por Fernando Jáuregui | 17/01/15


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(QUE SI, QUE AUNQUE NO ESTÉ DE MODA, YO TAMBIÉN SOY CHARLIE.-Estoy en París. Quizá algún día, si las cosas siguen con su ramplona marcha en mi querido país, acabe por venir aquí a pasar temporadas, aprovechando que aquí viven mi hija y mi nieta.
Francia es un gran pañis. España también, pero tenemos que convencernos de una vez los que la habitamos.
En fin, que esta mañana he enviado esta crónica a OTR, con un titular tremendo, lo sé: “Crónica de un Estado que, a veces, se tambalea”. Es esta:)
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Lo menos que puede decirse de la semana política que concluye es que ha sido nefasta. No solamente ha registrado la convocatoria por Artur Mas de unas elecciones autonómicas catalanas adelantadas a septiembre, sino que ha concluido con el anuncio por Sortu –que, recordemos, gobierna en varias localidades vascas—de homenajes al cruel etarra Bolinaga, un asesino que mantuvo secuestrado en terribles condiciones al funcionario Ortega Lara. Para colmo, la petición fiscal para la primera parte del ‘caso Gürtel’ coloca al Partido Popular seriamente en aprietos precisamente a una semana de que la formación gobernante celebre una convención que quiere ser su pistoletazo de salida para unas elecciones municipales y autonómicas situadas a apenas cuatro meses de distancia. Y que prometen resultados apasionantes, por decirlo de una manera suave.

Sí, esta es la crónica de un Estado fuerte, de un país grande y admirable que, a veces, da la impresión de que se tambalea, situado entre los fanatismos, la estupidez, la desgana, la corrupción y la falta de eso, de sentido del Estado, que nos caracterizan a los españoles. Y no basta con que los máximos representantes de las instituciones y del Gobierno repitan que España es una magnífica nación, afirmación digna de compartirse…cuando la desmoralización no nos gana.

Yo diría que lo peor es la falta de reacciones adecuadas a la gravedad de los males: no se puede huir permanentemente, hablar siempre de lo bien que van las cosas como si nada fuese mal, negarse al diálogo incluso con aquellos que, como el presidente de la Generalitat catalana, dan claras muestras de incapacidad política. Y, a la hora en la que, como ha ocurrido esta semana, llegan las acusaciones, tremendas, de la fiscalía anticorrupción, empeñarse en no dar la cara. Lo voy a decir muy claramente y no sin dolor, porque respeto mucho al personaje, que me parece un hombre honrado, y pienso que, hoy por hoy, es el único que tiene en la mano muchas de las soluciones posibles: Mariano Rajoy no está dando la talla requerida. Si cree que con sus permanentes referencias a lo bien que va la economía remontará el vuelo electoral, estimo que se equivoca. Si piensa que su escasa valoración en las encuestas se debe al desgaste de gobernar, acierta solo en parte: no está sabiendo ejercer una gobernación simpática al ciudadano. Si espera que la corrupción de tantos en el PP no pasará factura en las urnas, me da la impresión de que, a medio plazo, no va a ver confirmado su optimismo.

Lo peor de todo es dónde nos coloca esta situación. Del PP, del PSOE, sabemos lo que podemos esperar: en el primer caso, ahora no mucho (cuánto me gustaría equivocarme), y en el segundo, habrá que ver en qué paran las actuales expectativas, que no son, dicen las sacrosantas encuestas, muy brillantes. La gente mira hacia un centro desunido e incierto, queriendo convertir al líder de una formación minúscula como Ciudadanos en una esperanza nacional, cuando no lo es ni siquiera en su autonomía, y solamente acumula simpatías por su antinacionalismo. A la izquierda del PSOE, en esa IU que tendrá a su frente a un prometedor Alberto Garzón, hay demasiada confusión, derivada del auge de Podemos y similares: ¿aliarse o no aliarse con ese fenómeno inexplicable que es el partido de Pablo Iglesias? Y, en todo caso, ¿hacia dónde va, de verdad, ese partido? ¿Hay que mirar, glub, a los resultados en Grecia para saber por dónde irán las cosas en España? Pues apañados estamos.

Así que ya digo: esta es la crónica de un país que tiene responsables territoriales que se alegran de no haber encontrado petróleo. Que puede meter en la cárcel a una hermana del Rey. Que homenajea a un asesino. Que ve que algunos responsables políticos roban a manos llenas y mantiene el talante impasible. Un país donde alguno que yo me sé convoca elecciones sabiendo que las perderá. Y que, sin embargo, suprema contradicción, es, sin duda, un gran país. Lo que ocurre –escribo desde París, donde se manifiestan algunas contradicciones a la unanimidad de ‘yo soy Charlie’, pero que sigue manteniendo una estabilidad anímica envidiable—es que los habitantes tenemos que convencernos de una maldita vez de ello.

De Franco, a Podemos. Casi nada…

Enviado por Fernando Jáuregui | 16/01/15

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Este es el libro que sale a la puñetera calle dentro de un mes. Ayer terminamos de confeccionar la portada –tras no pocas discusiones– y hoy mismo he concluido el epílogo: como cada día pasan cosas, no hay quien cierre la edición. Pero ya está. Haremos una presentación gorda allá por finales de febrero, si los abogados no lo impiden (dicen que hay cosas complicadas, pero yo no lo creo: es verdad que no todos salen como héroes en estas memorias, pero así es la vida)
Pero ¿por qué sale tan mal la reproducción?

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Tras la angustia en París, las cosas se ¿normalizan? aquí, en casa

Enviado por Fernando Jáuregui | 11/01/15

Después del horror en París, donde al final queda un aroma de solidaridad, todo se normaliza aquí, en casa. Ahora sí que empieza un curso dominado, esta mañana, por una encuesta de El País que es tremenda para los dos grandes (aún grandes) partidos. Así que esta fue mi contribución a esa relativa ‘normalización’. Empieza la batalla.