Proyecto para una intervención sobre libertad de expresión

Enviado por Fernando Jáuregui | 03/05/15

Dentro de tres días, el Club Internacional de Prensa entregará sus premios anuales, en presencia de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y la alcaldesa Ana Botella, entre otras personalidades, y de muchos amigos que están convocados. He dedicado una parte de esta tarde de domingo, día mundial de la libertad de expresión, a preparar mi intervención en este que creo que será importante acto.

Carmen Enríquez, la presidenta del Club, me ha pedido que sea yo quien, en representación de los premiados, dirija unas necesariamente muy breves palabras, que tienen que ser, en primer lugar, de agradecimiento. A la junta directiva del Club, que nos premia, a la vicepresidenta, que nos acompaña, a la alcaldesa, que nos acoge, y a todos los que nos honran acompañándonos en este acto, que yo quisiera dedicado a defender, porque sigue haciendo falta, la libertad de expresión. Esa que conmemorábamos en la jornada mundial del pasado domingo recordando, con Reporteros sin Fronteras, cuántos periodistas hay encarcelados, perseguidos, amenazados, en tantas partes del mundo. Esa jornada que ‘celebrábamos’, entre comillas, denunciando cuántos puntos hay en el planeta donde se sojuzgan las libertades de todo tipo.

Nunca imaginé que me iba a llegar el momento en el que iba a glosar los premios a compañeros tan estimables como Kenji Goto, Ignacio Cembrero, Tobías Buck o Tomás Poveda, mucho más justamente que yo premiados por este Club Internacional de Prensa al que desde hace tantos años pertenezco. Me parece obligado empezar a hablar del periodista japonés Goto, asesinado de la manera más terrible por el fanatismo islamista; fue un ejemplo de compromiso, de entrega a las causas más nobles. Como tantos otros que se han atrevido a desafiar a los intransigentes, a enfrentarse a los que son capaces de matar a otros seres humanos solamente porque piensan y dicen cosas diferentes, y sin duda mejores; porque lo que dicen ellos, las víctimas, es acorde con el respeto a los derechos humanos. Y los verdugos lo que hacen es acabar a golpes con esos derechos, como acaban a golpes brutales con siglos de civilización, de arte y de historia.

Han sido muchas las muertes causadas por el fanatismo. De periodistas, como Goto, como los compañeros de Charlie Hebdo… Y de otras gentes que nada tenían que ver con el mundo de la comunicación. Porque el respeto a la libertad de expresión no nos compete solo a quienes manejamos la comunicación, que por cierto debe ser este, y a veces no lo es, un manejo cuidadoso. El respeto a la libertad de expresión tiene que ver también con quienes tienen color diferente, ideas religiosas diferentes, otras orientaciones sexuales, a quienes cantan y ríen y lloran de otra manera distinta a como les gustaría a los totalitarios, a los verdugos del pensamiento libre.

Defender la libertad de expresión, desde esta profesión que hemos abrazado los periodistas, significa ser, como Cembrero, un perseguidor incansable de la noticia, aun en el clima más adverso. O como Tobías Buck, aun cuando busquen tu complacencia, aun cuando pretendan que calles lo que no gusta oír o leer. O como tantos compañeros descabalgados de sus tareas porque no agradaba lo que decían. Porque recordemos que ‘noticia es todo aquello que alguien no quiere que se publique’, y en pos de esa noticia verdadera debemos caminar todos los días. Lo demás es complacencia o publicidad.

La libertad de expresión no se defiende solo, aunque por supuesto también, yendo a esas tierras martirizadas donde te decapitan solo por no ser uno más de los que decapitan. Se defiende también aquí, en este palmo de terreno, expresando, por la vía que fuere, las opiniones y creencias propias, las críticas a lo establecido y que ya no sirve, a lo injusto, a lo arbitrario. Es esta una defensa y una crítica no siempre fácil, aunque no te maten ni te secuestren, pero hay quienes saben cómo silenciarte. Y esto lo digo ahora que el ruido de los acontecimientos políticos tapa muchas veces el debate sereno, los eslóganes enmudecen al verbo razonable y las banderías y las presiones silencian la voz, siempre demasiado débil, de la sociedad civil.

Por eso son importantes estas oportunidades, como la de hoy generada por el Club Internacional de Prensa, para una vez más decir alto, claro e inequívocamente que seguimos dispuestos a informar, a contar lo que pensamos que es la realidad sin pretender crear a nuestro gusto la realidad, a tener una voz original y no orientada. A ser, en definitiva, periodistas, nada más y nada menos. Como el héroe Kenji Goto, o como Tobías Buck, que del buen hacer ha fabricado un ejemplo, o como Ignacio Cembrero, a quien tantas presiones no han logrado nunca silenciar. Y no olvido, claro, a mi amigo Tomás Poveda, director de esa Casa de América que verdaderamente es ahora, probablemente más que nunca, la casa de todos los que hablan, hablamos, un mismo idioma y pretenden, pretendemos, tener un sitio donde decir las cosas que piensan/pensamos o en las que creen/creemos. Y ¿no es acaso, Tomás, eso, abrir las puertas a todas las voces, un servicio impagable a la libertad de expresión?

Aquí queda, un año más, nuestro grito. Gracias, Carmen Enríquez, gracias al Club Internacional de Prensa, y al Ayuntamiento de Madrid, por habernos permitido expresarlo aquí, en este lugar en el que, dentro de unas semanas, se instalará la feria de las ideas encerradas en libros. Gracias, vicepresidenta, por haber querido escucharnos desde la primera fila. Y gracias a todos ustedes porque, con su presencia, nos parece que están contribuyendo a dar un paso más en ese espacio en el que la crítica libre tiene una función primordial. Muchísimas gracias.

Un viaje loco, loco, loco desde Vigo

Enviado por Fernando Jáuregui | 01/05/15


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(anduvimos los pasajeros de cabeza en el aeropuerto de Vigo el Día del Trabajo. El mal tiempo evidenció la falta de infraestructuras, de ganas de ayudar al viajero frustrado…y de ideas)
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El regreso de Sanxenxo, donde hicimos ‘La Linterna’ la noche del jueves 30, no ha podido, este Primero de Mayo, ser más accidentado. Bueno, podría, claro, haber sido peor: al final, el cierre del espacio aéreo de Vigo, a causa de un tiempo infernal e impropio de esta época, se solucionó con el alquiler de un par de coches para todo el equipo que habíamos viajado para hacer el programa. Ocho horas en total, desde que quedamos a la puerta del hotel en Sanxenxo, bajo una lluvia muy intensa, hasta que llegamos a la COPE en Madrid, pasando por una estancia desesperante en el aeropuerto de Vigo. Un viaje por carretera agradable, en magnífica compañía –el técnico Matamoros, que se reveló como un estupendo conductor, la subdire Marta y la productora Cris–, seguidos por otro automóvil, en el que viajaban Federico, Belloso, Carlos Sánchez y Ramón Pérez Maura, que había citado a varias personas a almorzar en su casa en el campo cerca de Madrid y que, claro, los dejó almorzando allí solos. Como, por cierto, yo dejé algo más solo, en el entierro de su madre, al hijo de mi gran amiga Susana Huerta, que falleció en la madrugada del jueves y a cuyo sepelio no pude, por esto de los aviones que nunca nos sacaron de Vigo, asistir en la mañana del viernes.

El caso es que llegamos. Menos suerte tuvo Colmenarejo, que debía regresar en un avión un par de horas después del nuestro y que, claro está, tampoco pudo abordarlo. Así que él también alquiló otro coche, con el que regresaba de Vigo acompañado por Fernando Rayón…hasta que el coche, fatalidad de fatalidades, comenzó a fallar: hubo que dejarlo en Puebla de Sanabria, almorzaron allí y se volvieron en otro taxi. A las seis treinta de la tarde aún no había llegado a su silla de director de La Linterna; me imagino el enfado del ‘dire’ ante este cúmulo de adversidades, que por poco le impiden poder hacer el programa del viernes.

El caso es que nosotros encontramos un filón para hacer el ‘confi’ de este viernes, hablando de las imprevisiones de Aena en uno de los aeropuertos más ‘neblinosos’ de España –no funcionaban los radares para aterrizaje con escasa visibilidad; ya a la ida, el jueves, el piloto que nos llevaba a Vigo estuvo a punto de tener que desviar el avión hacia Santiago–. Y hablando, claro está, de que Iberia Express no ofrece el mismo trato a sus pasajeros, en el aire o en tierra, que la vieja amiga Iberia sin añadidos: jamás nos ofrecieron ni siquiera un refrigerio en el aeropuerto y menos aún trasladarnos a Santiago en autobús para, desde allí, tomar un vuelo a Madrid, oferta que sí hicieron a sus pasajeros otras líneas aéreas, como Air Europa. La gente estaba indignada, haciendo cola para que las señoritas del mostrador les explicasen que no había nada que hacer… excepto acopio de paciencia para volar…¡a las seis y media de la tarde, cuando eran las nueve de la mañana!

Bueno, esperemos que alguien haya aprendido la lección: no se puede decir así, sin más, que las instalaciones para aterrizaje con baja visibilidad “no funcionan” (desde hace meses, al parecer), no se puede tratar con tan escaso cariño a unos clientes que han pagado por unos billetes, nada baratos, por cierto. Ni, también por cierto, las autoridades de la ciudad deberían haber dejado pasar la oportunidad de ofrecer a los desesperados pasajeros algún tipo de traslado alternativo.

El caso es que aquí estamos, preparándonos para entrar en el ‘confi’ de La Linterna y contar todo esto en este viernes tan festivo y que nosotros hemos festejado tan poco.

No quiero olvidar que en el ‘confi’ del jueves hablamos, desde Sanxenxo y en presencia de su encantadora alcaldesa –que no se presenta a la reelección—Catalina, de cómo son muchos los que en el PP piensan en el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, como acaso la única persona que, yéndose ‘a Madrid’, sería capaz de arreglar la descoordinación del PP. Yo insisto en que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, agobiada por la multitud de sillones que tiene que ocupar, tiene bastante culpa de esta situación; Federico no comparte mi criterio ni mi valoración sobre la actuación de Cospedal.

Luego, ya en el programa, hablamos telefónicamente con Feijoo: otras veces, cuando viajamos a Galicia, acude personalmente a La Linterna, pero ahora ya se sabe que estamos en campaña y hay que recorrer pueblo a pueblo sin pausa y con prisas, que no están las cosas como para atender a unos tertulianos preguntones. No le preguntamos a Don Alberto por estos rumores sobre su posible –que no probable—ida a Madrid, porque el tiempo que puede dedicarnos es poco, y muchas, en cambio, son las cosas interesantes que dice sobre Ciudadanos, ese oscuro objeto de deseo y de rechazo en el PP.

¿Qué nos dirá Rajoy en su ‘entrada triunfal’ el martes?

Enviado por Fernando Jáuregui | 05/04/15


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(Pablo Iglesias y, más aún, Albert Rivera, han sido, sin duda, dos objetos de meditación para Rajoy esta semana santa en Doñana. ¿Qué nos dirá este martes el presidente sobre alianzas, o no, con Ciudadanos?)
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Nadie espera, y menos aún en el propio Partido Popular, anuncios demasiado novedosos en la esperada Junta Directiva Nacional de la formación que gobierna en España. Mariano Rajoy, que se dice previsible, es, sin embargo, un hombre enigmático. Nadie sabe con certeza, parece, por dónde va a salir cuando, este martes, dé el pistoletazo de salida a un período político abrumadoramente cargado de acontecimientos, que no consistirán solo en convocatorias electorales. Pero, aun en su afán por evitar cambios y volantazos, tiene que salir por algún lado: le cercan las encuestas, que indican inequívocamente un peligroso descenso del Partido Popular y un no menos peligroso (para el PP) ascenso de la emergente Ciudadanos, identificable ideológicamente con el PP más evolucionado y con el PSOE más moderado, es decir, con el centro. Con ese centro que quiso ocupar Rajoy y del que le quieren desalojar algunos de los suyos, que dicen que no se puede seguir perdiendo espacio por la derecha.

Todo indica que hay una brecha en el PP que no está originada solamente por los codazos para situarse cerca del poder, es decir, de no otro que Mariano Rajoy: esa brecha también tiene connotaciones tácticas, estratégicas e incluso ideológicas. Ahí está la figura de Esperanza Aguirre para demostrarlo. La candidata del PP a la alcaldía de Madrid acapara tensiones, atenciones y polémicas no solamente a nivel madrileño, claro. Si su peculiar trayectoria y su estilo ‘déjà vu’ se imponen en las elecciones de mayo, a Rajoy le habrá salido una alternativa por la derecha ‘a lo Chirac’. Y si la ambición política de la ‘lideresa’ madrileña propició su retorno a la candidatura del Ayuntamiento tras haber abandonado, sin explicaciones suficientes, la presidencia de la Comunidad de Madrid, ¿por qué no podría esta ambición extenderse a La Moncloa, se preguntan, precisamente, en La Moncloa, donde colocaron ‘ a dedo’ a Aguirre, pero la aborrecen con fervor? Dice Aguirre que vuelve porque “el PP no vive su mejor momento”. ¿No es eso una crítica frontal dirigida a las alturas del partido, es decir, dirigida a la secretaria general, a esa sumida en la polémica Maria Dolores de Cospedal, y al propio presidente del partido?

–Las querellas internas no son una ‘serpiente de semana santa’–

Este ha sido, sin duda, uno de los temas de meditación de Rajoy en su retiro breve, pero sin duda intenso en reflexiones, en el coto de Doñana, del que ha regresado para enfrentarse a una semana muy importante para su carrera. Una semana que comienza este martes, con la reunión de centenares de dirigentes ‘populares’ en una Junta directiva nacional que no se convocaba desde hacía dos años, nada menos. Me dicen que Rajoy nada ha querido saber estos días de llamadas telefónicas de los suyos, ni de las informaciones periodísticas que insistían en las querellas intestinas en el seno del partido y del Gobierno al que sustenta el partido.

Pero estas querellas, de las que los periodistas venimos hablando desde hace meses, existen, y no son una ‘serpiente de semana santa’. Aunque, eso sí, la disciplina sigue imperando en el no demasiado transparente PP, y la junta de este martes cerrará oficialmente filas, y hasta puede que tengamos la fotografía de Cospedal y su vicesecretario general, el incombustible Javier Arenas, dedicándose una sonrisa mutua para la galería; una imagen que difícilmente veremos, en cambio, con la propia Cospedal y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría como protagonistas.

–Ciudadanos ya no es ‘Ciutadans’–

Luego están, como decíamos, las encuestas. Crueles con la popularidad de Rajoy. Y con el PP, aunque algunas presenten a este partido como ganador al menos en votos, aunque insuficientes, en Madrid. No basta con los brotes primaverales de recuperación económica. Habrá que pactar con Ciudadanos, que este martes disputará los titulares al PP presentando la segunda parte de su programa económico: es la hora de los economistas que vienen de Harvard o de la London School. Es patente el giro, en apenas dos semanas, en el PP respecto de Ciudadanos: de las descalificaciones más burdas, incluyendo que son ‘catalanes’, se ha pasado a considerarlos como futuros aliados. Ya veremos a ver qué dice el fustigador Albert Rivera sobre los flecos de los casos Bárcenas o Gürtel, que también angustian no poco, dicen, al aparentemente imperturbable Rajoy.

Aparentemente. Porque son docenas las tormentas que llegan a las playas, nunca del todo tranquilas, del político pontevedrés. Tiene que solucionar rápidamente las crisis internas, enfrentarse a unas elecciones tan importantes como las autonómicas y municipales del próximo 24 de mayo, donde el PP perderá parte de su hoy inmenso poder local, pero seguramente salvará los muebles. Y luego, aguardan, pero sin tolerar muchos aplazamientos, cuestiones tan decisivas como los intentos de desmembración del Estado: ahí están el ‘aberri eguna’ de este domingo y, sobre todo, la absurda, pero real, ‘hoja de ruta’ de los independentistas catalanes.

–¿Qué hacer con Artur Mas?–

Es decir, el discurso de Rajoy abriendo el que es un importantísimo curso político no puede agotarse en el ombliguismo del PP. Ni en si va o no a cambiar caras de ministros y de responsables de su partido, temas que, desde luego, soslayará en su discurso, que acapara las expectativas de propios y extraños. Ni siquiera se puede concluir este parlamento en si admite o no futuras alianzas, con Ciudadanos o con el propio PSOE de Pedro Sánchez, que también tiene ante sí una galopada decisiva para su porvenir político. Va siendo hora de que Mariano Rajoy marque su propia ‘hoja de ruta’ política y hasta vital: sobre todo, qué va a hacer con la ‘cuestión catalana’, de cuya buena o mala resolución dependerá, sin duda, el triunfo o el fracaso del inquilino de La Moncloa para poder seguir en el palacio presidencial.

Sí, Rajoy depende mucho más de que Artur Mas sufra un descalabro en sus planes conjuntos con Oriol Junqueras que de que la economía vaya mejor o peor. Pero el presidente se empeña en no hablar de sus ideas para combatir el independentismo catalán y en aburrirnos, en cambio, con lo bien que va la economía. Así que es de temer, y ojala nos equivoquemos, que no podemos esperar mucho de este discurso cuya redacción parece que ha estado ultimando Rajoy en el paraíso de Doñana: estamos necesitando novedades y quizá obtengamos solamente obviedades.

fjauregui@diariocritico.com

Gracias a tots

Enviado por Fernando Jáuregui | 04/04/15

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La verdad es que el libro está yendo muy bien: ya se está agotando la segunda edición, me dicen los de la Ed. Almuzara. Tengo que agradecer desde aquí a todos los que se han interesado por él y a cuantos –han sido bastantes– me han escrito para puntualizar algún error de fechas o de nombres. Espero que en la tercera ed., que me dicen que saldrá en tres semanas, se hayan podido corregir todos los 'gazapos' que anto amigos como personas a los que no conozco me están ayudando a detectar. Y es que 644 páginas son muchas páginas para que alguien an despistado como yo no se equivoque algunas veces…Menos mal que lo fundamental parece estar todo correcto, y que el libro, parece, entretiene, al menos a los que están a favor. Los que están en contra ya me lo están haciendo llegar, ya, de formas diversas. Pues gracias también a ellos, hala.

Ya vuelve/n, ya…

Enviado por Fernando Jáuregui | 04/04/15


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(¡Atiza! no he colocado en el plantel la foto de Albert Rivera! Que nadie busque tres pies al gato: no hay segundas intenciones, que Rivera me cae bien, de veras)
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Me he pasado toda la semana santa escribiendo sobre Rajoy. La gran esfinge. El ‘solitario de Doñana’. Incluyo aquí algunos enlaces a mis trabajos al respecto. Reconozco que me fascina Rajoy, de puro simple y, al vez, tan complicado.
Ultimo día de las minimicrosemivacaciones de semana santa. Ya se afilan los cuchillos cachicuernos. Rugen los motores de los coches para regresar a casa. ¡Elecciones! Nada gusta más a un político que una campaña electoral: movimiento continuo, no hay que pensar, la agenda llena de citas, micrófonos de periodistas que, aburridos, ya ni preguntan, a fuerza de haber preguntado tantas veces lo mismo obteniendo las mismas (no)respuestas. Andan ahora a la caza y captura de candidatos: la cosa ha dado un vuelco respecto de ocasiones anteriores. Y va muy retrasada: faltan listas, nombres, programas. E ideas, claro está. A saber en qué ha meditado el ‘solitario de Doñana’, que este domingo regresa a La Moncloa para enfrentarse a la peor crisis en su partido desde aquel congreso de Valencia, 2008, en la que supo resistir las puñaladas traperas de algunos de los suyos, Esperanza Aguirre, por cierto, entre ellos. Ahora ya un sexagenario, Rajoy tiene que reiventarse. ¿Tiene ya su hoja de ruta para los próximos meses el ‘penitente’ Rajoy, el hombre a quien hay que pedirle todas las soluciones?

Tsunami en el subsuelo, rutina en la superficie

Enviado por Fernando Jáuregui | 08/03/15

Estos políticos nuestros no entienden que ya no hay que hacer campañas al uso, debates como siempre, emplear el lenguaje mitinero de toda la vida…Los sondeos pronostican un tsunami y seguimos con ofertas de crear puestos de trabajo que todos saben que no van a llegar…En fin, que a este paso acabará, de verdad, ganando Podemos y entonces nos vamos a divertir

‘Espe’ sucede a Aguirre: ¡qué error, qué inmenso error!

Enviado por Fernando Jáuregui | 06/03/15

Me da la impresión de que el socialista Carmona, que quiere ocupar el espacio de centro, se va a merendar a Esperanza Aguirre en la batalla por la alcaldía madrileña. Un inmenso error de Rajoy, que agudiza su aversión por la innovación política…

Estética, ética y antitética

Enviado por Fernando Jáuregui | 07/02/15

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(Tsipras no ha sido llamado por España, ni muestra mayor interés en venir en visita oficial a España. ¿Por qué será? Hombre, no será porque vaya a presentarse en Moncloa sin corbata…¿o sí?)
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¿Cuánto en la política española es cuestión de vestimentas? ¿Debe un político señalarse por su forma de vestir? ¿Y si PabloIglesias tuviese, con coleta y todo, que acudir a los Consejos Europeos? ¿Y si Monedero a las cumbres monetarias de la UE?¿Errejón, ministro de Educación (perdonado sea el pareado)?
Lea, lea: http://blogs.diariocritico.com/politica/

Pedro Sánchez me decepciona (un poco)

Enviado por Fernando Jáuregui | 03/02/15


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(un pacto creo que positivo, pero mal presentado y con ‘cláusula retroactiva’ inédita en la historia de los textos jurídicos, creo)
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Sabido es, y no lo oculto, que pienso que Pedro Sánchez, que tendrá sus limitaciones (¿y quién no?), es una opción seria de gobierno pàra España, por mucho que desde el PP y desde ciertos sectores de su partido intenten minimizarlo. Estuve en la Conferencia autonómica de Valencia este fin de semana, donde intenté preguntarle por el pacto que finalmente se firmó, con cámaras y solemnidad, aunque sin preguntas, este lunes. No conseguí siquiera hablar con él, y alguno de sus próximos me dijo que “sobre eso (el pacto) no hay nada aún; ya te avisaré cuando haya algo más concreto”. A las pocas horas, firma en Moncloa. Ya sé que el tema es incómodo, que de lo que se trataba era de dar solemnidad a la Conferencia valenciana, con los inflamados discursos de rivalidad con ese Gobierno ‘pepero’ con el que al día siguiente se iba a suscribir un pacto, pero creo que los medios merecemos un mayor respeto. Y, por cierto, no tanta discriminación como recibimos (algunos) en el cónclave valenciano. Se sigue primando a los mism@s, se sigue esquivando a los periodistas. Pero ¿no era ‘hacer de otra manera’ el eslógan?

que no, que no voy de manifa

Enviado por Fernando Jáuregui | 30/01/15

No voy por lo siguiente: