Lamentable el ahora metido a político Joan Laporta, ex presidente del Barça, que no ha dudado en entrar en una falsa guerra entre Real Madrid y Barcelona sobre las acusaciones de dopaje contra la plantilla azulgrana. Ya saben que todo comenzó por parte del equipo de deportes de la Cadena COPE, que lanzó la noticia de que el rendimiento físico del Barça estaba bajo sospecha, metiendo al club que preside Florentino Pérez en el ajo. Bien. El mandatario blanco lanzó rápidamente un desmentido sobre esta insidia sin pruebas, y también raudamente el periodista de la COPE causante de tal rumor pidió perdón por difundir el rumor, que encima involucraba al Barça.
Pero a pesar de que las cosas se han hecho bien en este sentido, el Barça, lejos de aceptar las disculpas, prefiere ahondar en la polémica. Primero fue el actual presidente del club culé, Sandro Rosell, que aunque primero exoneró a Florentino y su entidad, ha lanzado algún dardo envenenado desde la Ciudad Condal. El último en hacerlo ha sido Laporta, que lejos de medir su nueva posición como político, ha dicho que “está clarísimo que el Real Madrid está detrás [del rumor del dopaje] y ahí está que no ha presentado ni siquiera una demanda contra la COPE (…) menos enfadarse y más actuar con contundencia, tanto contra la cadena Cope, como contra el Real Madrid”. Debería cuidar sus palabras Laporta, puesto que ahora comete el mismo error que quien difundió el rumor: acusar sin pruebas. Pero, sin duda, esta guerra interesa. ¿Será porque en Can Barça quieren calentar la final de Copa y la más que probable semifinal de Champions?

¿Quién comenzó las acusaciones? Parece que a través de la COPE, con el equipo de deportes de Manolo Lama y compañía, aunque hay quien apunta a instancias más altas, en concreto, el Real Madrid. En todo caso, terrible guerra la desatada ahora en el fútbol nacional con ocasión del presunto dopaje que Barça y Valencia llevarían a cabo con sus jugadores para aumentar el rendimiento físico. Lo peor de todo es que no hay ninguna base para argumentarlo, y la Cadena COPE ha tenido que
No hay que negar que la periodista de Telecinco es osada y que nada la hace echarse atrás en sus convicciones. Y es que Sara Carbonero ya se metió en un buen jardín hace unos meses al hablar de cómo era el jugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo en lo que a su actitud como compañero de equipo se trataba, algo polémico porque su pareja sentimental es Iker Casillas, otro miembro del equipo blanco. Sus palabras le valieron un buen disgusto y un aluvión de críticas por opinar sobre temas más extradeportivos que deportivos, además de perjudicar a Casillas de cara a sus relaciones con el crack portugués.
No quiero ser rebuscado: de hecho, el titular lo dice todo. Como todos sabrán, ha sido común en el último año ver cómo las aficiones rivales castigaban al jugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo con el látigo de su láser. En concreto, punteros o cañones láser con los que intentaban apuntar a los ojos del crack portugués. Este grave incidente ha sido denunciado hasta la extenuación, pero no se ha puesto coto al problema aunque a mantener la calma ha contribuido el propio perjudicado. A pesar de su fama de polémico, Ronaldo ha querido siempre restar enteros a esta agresión que ha recibido en varios campos.
Que el entrenador del Madrid cae mal a medio planeta está claro. Y que a veces se lo gana a pulso, también. Y que todos pueden opinar libremente sobre el tema que se quiera, más que evidente también. Pero ningún sentido tiene ver a todo un presidente de Diputación, como es el de la provincia de Málaga, metiéndose en charcos que no le competen ni le convienen, como es del mundo del fútbol. Miren: el deporte y todo lo que le rodea no deja de ser un poco de circo. Un entretenimiento para pasar el rato, divertirse con los goles y las canastas, con los raquetazos y los adelantamientos. Pero querer ver más allá y llevar a la política un asunto de cruce de declaraciones entre entrenadores en ruedas de prensa es algo que sobra en nuestras Administraciones.
La historia se escribió así: Manuel Pellegrini llegó la temporada pasada al Madrid con la presión de ganar al menos un título obligatoriamente, ya que se había hecho una gran inversión en traer a estrellas internacionales como Cristiano Ronaldo o Kaká. No triunfó y le tocó ser relegado por Mourinho, el técnico portugués que venía de ganarlo todo con el Inter. En lo que llevamos de actual temporada, el luso se ha convertido en España en la estrella mediática que ya era en los países donde trabajó, Inglatera e Italia, y lo ha hecho a base de declaraciones y ataques más que polémicos a instituciones, entrenadores y futbolistas.