Siempre hablando de fútbol

El Real Madrid ha sido campeón de Liga. Y lo ha sido con récord de goles, con el mejor Barça de la Historia como segundo y gran rival, y seguramente puede que también con récord de puntos. Messi lleva, a falta de dos jornadas para el final del campeonato, 46 goles. Cristiano Ronaldo, 44. Casi nada. Con estas cifras pareciera que estamos ante el mejor momento del fútbol de toda la historia. Y puede que sea así, pero también es la era del dinero, de los fichajes millonarios, la era en la que el resto de equipos quedan a años luz en la tabla de Madrid y Barça porque no pueden hacer frente a sus plantillas millonarias y sus cracks de ensueño. Pero sí, de todos modos, la afición blanca y culé pueden presumir de que algún día contarán a sus nietos que vieron los goles de Ronaldo, los regates de Messi, los pases de Özil o la soltura de Iniesta. Las paradas de Iker, las cabalgadas de Alves y Marcelo, la regia actitud de los Xavi Hernández y Xabi Alonso

Pero incluso todas esas maravillas llegan con polémicas. El Guardiola del mal perder, el Mourinho del mal humor, el Pepe de los pisotones, el Busquets del teatro… y también el Cristiano Ronaldo de los cortes de manga. Visto así, estamos en una época dorada del fútbol, pero con muy malos ejemplos para que nuestros menores se hagan aficionados a este deporte…

Mourinho llegó en el verano de 2010 pisando fuerte pero sin tacones. Dicho de otra manera: sabía que venía a mandar pero disimuló. Impuso algún fichaje, aunque también tragó con las incorporaciones que el club tenía apalabradas esa pretemporada. Así, los españoles Pedro León y Sergio Canales formaban parte de un plan de ‘españolización’ del vestuario, impuesto tanto por Florentino Pérez como por Pardeza, Butragueño y Jorge Valdano, ya que había calado la idea de que un equipo con gran proporción de jugadores nacionales otorgaba más estabilidad al vestuario. No hay que olvidar que, desde hacía unos años, Iker Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso controlaban las ‘duchas’.

Esa armonía se rompió pronto, porque Mourinho impuso al final del mercado de verano las incorporaciones de los alemanes Khedira y Ozil, que venían de hacer un gran Mundial con su país. Ambos gustaban al club, pero sobre todo el segundo suponía una gran inversión que echó atrás a la directiva. Sin embargo, cuando iba a comenzar la temporada, el técnico portugués alertó de ciertas carencias en la plantilla y el Real Madrid hizo un esfuerzo económico. Era una compensación después de que tuviera que asimilar dos fichajes en posiciones semejantes que no eran de su gusto: Canales y León. Además, todos sabemos cómo acabaron las relaciones son el segundo de ello, el extremo derecho murciano. Apartado del equipo, terminó siendo ‘regalado’ al Getafe, de vuelta, en el verano de 2011. Canales contó para Mourinho en algunos partidos, pero al luso no le gustan mucho los jugadores jóvenes y con poca experiencia. Cuando entrenaba al Inter mostró interés por el entonces estelar joven del Racing de Santander, pero luego en el Madrid le dejó fuera de muchas convocatorias. También acabó fuera un año después, destino Valencia.

Hubo dos fichajes más que gustaron en la Casa Blanca, aunque el alto coste asustó a algún directivo. El argentino Di María había hecho un buen Mundial, desde hace tiempo gustaba en el Madrid y no se dudó en gastar la alta cantidad de su fichaje: 25 millones de euros. Más polémico fue traer a Ricardo Calvalho: era un capricho de Mourinho, que le había conocido en el Chelsea y quería contar con él contra viento y marea. Sin embargo, Valdano alucinaba: se trataba de un defensa ya veterano (32 años) y que costaba 8 millones.

Pero ya trascurridos unos cuantos meses, Mou dejó de disimilar y convenció a Florentino de que tenía que tener todo el control deportivo de la entidad. Libró durante mucho tiempo una batalla sin cuartel contra su compañero de club Jorge Valdano. Le molestaba que fuera director general deportivo y que cuestionara sus alineaciones y planteamientos a veces defensivos, así que terminó exigiendo su cabeza para continuar. Pérez vendió su alma al diablo, opinan muchos, y dejó salir al argentino por la puerta de atrás, dando todo el control a Mourinho.

Por eso, en el siguiente verano, ya como triunfador de la Copa del Rey y satisfechos con él por el rendimiento en Champions y Liga, se le consintió todo. Tanto, que se gastó 30 millones, casi nada, por un desconocido como era Fabio Coentrao. Pero era portugués. Ahí comenzaron los rumores de favoritismo hacia sus compatriotas y formando un grupúsculo de 4 lusos (Cristiano Ronaldo, Pepe, Carvalho y ahora Coentrao). No hay que olvidar que esos jugadores, más el argentino Di María, el brasileño Marcelo y el propio Mourinho, están representados por el mismo agente FIFA, Jorge Mendes. De esa manera se entienden las especulaciones, más que fundadas, sobre posibles intereses económicos en sus fichajes y que estén bien tratados contractualmente en la entidad.

Y para rizar el rizo, Mourinho sorprendió a todos proponiendo a Zinedine Zidane como ‘sustituto’ de Valdano, aunque a su cargo y como representante agazapado. Su puesto en concreto era el de asesor, y tan sólo tuvo un fruto: fichar al joven defensa de 18 años Raphael Varane, también francés como el campeón del mundo de origen argelino. Con su beneplácito, Mourinho completó vestuario fichando a los turcos Sahin y Altintop (en sustitución natural de los defenestrados León y Canales) y al español Callejón.

Pero ya hablando de pura planificación deportiva, los expertos consideran que Mourinho ha hecho un buen trabajo, ya que en 2010, cuando llegó al Bernabéu, encontró una plantilla descompensada, con muchas carencias en las líneas defensiva y media. La delantera apenas le ha preocupado, aunque es cierto que cuando no se fiaba de Benzema en su primer año, pidió encarecidamente un delantero, que Valdano le negaba. El argentino pedía que se fiara más de Karim Benzema y que tirara de cantera, con jugadores como Álvaro Morata. Mourinho prefirió humillar públicamente al francés que dar su brazo a torcer con aquello del “gato” que no cazaba ni goles. Al final, el tiempo le quitó la razón y ahora Benzema es su delantero titular, precisamente por el buen resultado de su motivación ‘destructiva’.

A mediados de este presente 2012 todo parece perfecto: todas las líneas parecen compensadas… ¿o no? Los que aman del fútbol más atractivo le achacan a Mourinho varia cosas. Primero, que no reforzara la portería con un recambio de garantías para Iker Casillas. Adán parece una apuesta aventurada, aunque gusta al técnico. Segundo, la defensa: se fichó a Varane, quien presenta buenas maneras, pero no ofrece garantías plenas en compromisos serios, como puede ser Europa. Tiene 18 años, y parece haber tapado a un Raúl Albiol defenestrado, quien parece protagonizar este año el nuevo culebrón de la plantilla, como en su día lo hizo Pedro León. Pepe no deja de ocasionar problemas con sus expulsiones y sanciones varias, así que ha tenido que tirar de Sergio Ramos como central de garantía, ya con muchas dudas sobre el veterano Carvalho. Por eso, sólo cuenta con dos centrales de confianza: el sevillano y el peligroso portugués Pepe, dejando fuera a los mencionados Albiol y Carvalho. Varane parece ser el primer recambio, lo cual parece temerario. En los laterales, Arbeloa se queda como único lateral derecho natural, con recambios ocasiones como Lass Diarra y Fabio Coentrao. En el lateral izquierdo todo parece más tranquilo, con Marcelo y Coentrao como opciones que convencen a afición y entrenador.

Ya en la línea medular el problema que ha tenido Mourinho es confiar en su estilo y no fichar a jugadores con control de balón y carácter creativo. Sólo Sahin entró en ese campo, y Kaká y Ozil juegan con él mucho más arriba, sin obligaciones defensivas en el planteamiento táctico.  Por contra, Altintop y Callejón venían a reforzar la banda derecha, dejando huérfano el centro del campo, lugar para el cual Mourinho sólo tira de destructores: Xabi Alonso, Khedira, Lass o Coentrao. Granero y Sahin son siempre sus últimas opciones, aunque es cierto que el caso del turco ha sido mala suerte, debido a las continuas lesiones.

En la delantera el caso es más sangrante: en este segundo año de Mourinho, después de tantas lágrimas por tener un cuarto delantero de garantías, no se hicieron esfuerzos por retener a Adebayor, y tampoco se pasó al primer equipo a ningún canterano. Así, Ronaldo, Benzema e Higuaín repitieron como únicos representantes del ataque, aunque con la presencia de Di María en posiciones más adelantadas que el centro del campo.

En el capítulo 3, hablaremos de las relaciones de Mourinho con el club y el vestuario

>> Lea el Capítulo 1: Los árbitros y Mourinho; las grandes verdades

Es una evidencia, más allá de las especulaciones, los análisis radicales, y los forofismos varios. Las estrategias mediáticas de presionar al colectivo arbitral siempre han funcionado, y pretender que en una sociedad, una campaña de presión no surta algún efecto en cierto colectivo, no es menos que una ingenuidad. Los árbitros, claro, no son peleles. Pero tampoco son herméticos. Centrándonos en el caso de José Mourinho y sus efectos en el madridismo, hay que reconocer que hay, hubo y habrá actuaciones arbitrales condicionadas por su persona.

No es algo inventado. El mundo del deporte deja muchos casos similares, que precisamente no habla bien de los personajes protagonistas de estos incidentes y guerras con los que llevan las leyes. Fernando Alonso es el perfecto ejemplo de deportista que siempre se ha visto envuelto en la polémica y que lo paga continuamente con los comisarios del mundial de Fórmula 1, quien claramente le ha perjudicado en varias ocasiones por ser quién es. No es una persecución personal, ni un complot. No hay que ser ‘conspiranoicos’. Simplemente se trata de una consecuencia lógica en sociedad por las presiones y el comportamiento polémico. Se trata de ejercer ejemplaridad en las acciones arbitrales para que no haya más casos similares. Dicho de otra manera: quien ostenta el poder de decidir sobre otros, intenta mantener la disciplina y su autoridad con fuerza y lo paga más con quien amenaza su papel que con quien calla.

Mourinho es el claro ejemplo de personaje público contestatario, y de deportista polémico. El luso ha protagonizado en cada equipo que ha entrenado, sobre todo en sus dos últimas etapas, en el Chelsea inglés y el Inter de Milán italiano, escenas suficientes como para estar siempre en el ojo del huracán. La prensa, los árbitros o los rivales eran sus objetivos de las guerras dialécticas que libraba. Ahora, en la Liga española, en su segunda temporada, continúa recogiendo los amargos frutos de su carácter y su fuerte temperamento.

Lo peor -o lo mejor, según se quiera ver para defender o criticar al entrenador portugués- es que no es sólo en nuestro país donde los árbitros buscan cazar a Mourinho. Europa, con la UEFA claramente posicionada en su contra, creó un precedente peligroso al sancionarle a él y varios miembros de su cuerpo técnico y la plantilla por dar órdenes durante un partido en transcurso para provocar tarjetas amarillas y así adelantar sanciones por convenencia. Eso sucedió en la Champions League de 2010/2011, en Ámsterdam, durante el encuentro frente al Ajax. Las consecuencias fueron graves, con varios partidos de sanción.

En España, su indefendible acción de meter el dedo en el ojo al ayudante de Pep Guardiola, Tito Vilanova, le valió otra dura sanción. Pero pasado el tiempo, con un presente curso liguero donde todo le sonreía y conseguía sacar 10 puntos de ventaja al Barça, vuelven las sombras. El partido contra el Villarreal, el pasado miércoles 21 de marzo, provocó un tsunami terrible. Hasta 5 expulsados en su equipo, él incluido, empate con sabor a derrota y censura a la prensa, negándose a comparecer ante los medios tras el partido y ante el nuevo encuentro frente a la Real Sociedad.

Sólo los goles de Cristiano Ronaldo y compañía harán campeón a un Real Madrid que ha sufrido tanto favores arbitrales como acciones que le perjudicaban directamente. En una balanza, de nuevo podría decirse que ha habido más de lo negativo que de lo ‘positivo’. Pero, en todo caso, algunas de esas acciones arbitrales en contra de los intereses blancos parecen condicionadas. El comportamiento del equipo arbitral en este citado partido ante el Villarreal sonó a premeditado. La obsesión del cuarto árbitro (o asistente) con el banquillo madridista pareció un castigo exagerado, dirigido a perjudicar y crispar los ánimos.

Las consecuencias saltan a la vista: nuevo escándalo mediático y Mourinho, de los nervios. Balance: el entrenador luso es incapaz de controlarse, y transmite esa incapacidad a los suyos, perjudicando de manera evidente a todo el club. Los jugadores, de los nervios, se sienten respaldados por la potencia y la visceralidad de su ‘jefe’, así que repiten comportamientos. Al final, división en el vestuario, porque los veteranos como Iker Casillas o Xabi Alonso odian estos comportamientos y huyen de las grandes polémicas con los árbitros, sabedores, como cualquiera que sepa un poco de fútbol y de deporte, que librar una batalla contra el gremio arbitral o la organización no da sino resultados lamentables. Que se lo digan a Ferrari, Renault o McLaren por Fernando Alonso. O a Ibrahimovic o Etoo, expulsados del Barça de Guardiola pese a su gran calidad: lo primero es lo primero…

Hoy, 1 de abril, es el día de los inocentes en la cultura sajona y la broma que ha elegido publicar el prestigioso diario ‘The Independent’ se lleva el premio: difundía en portada que Portugal había decidido ceder al futbolista Cristiano Ronaldo a España a cambio de dinero, unos 125 millones de euros, para poder rebajar su deuda abismal.

Así, basándose en una realidad económica, ‘The Independent’ teorizaba sobre un presunto traspaso de un nacional a España, y que contaba con el apoyo del jugador, quien habría cedido para hacer un último servicio a su país antes de pasar a ser español. Eso sí, se negaba que pudiera jugar con la camiseta de ‘La Roja’, ya que ya ha disputado partidos internacionales con la portuguesa.

El siempre simpático y campechano presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha tenido otra ocurrente salida para aconsejar al entrenador del Sporting, Miguel Preciado -cántabro pese a estar en el club asturiano-, cómo saludar este sábado a Mourinho, técnico del Madrid. Ya conocen todos la polémica que se originó en el partido de ida, después de que el portugués acusara al Sporting de jugar contra el Barça con suplentes y a medio gas. Preciado llamó “canalla” a Mourinho y comenzó una escalada de tensiones y menosprecios entre ambas partes.

Ahora, ante la visita al Bernabéu, Revilla aconseja a Preciado que salude, por supuesto, a Mou, pero que le dé sólo la mano, que “no gaste saliva”. No hará falta rebajar la tensión porque se espera que haya pasado ya lo peor de esta batalla, sobre todo porque el propio Preciado ha hecho unos comentarios amistosos sobre su colega de profesión.

Dicen que el Real Madrid es el club señorial por antonomasia y el Barça tiene, por el contrario, el eslogan de ‘més que un club’. Pero al final los dos principales clubes españoles y de los mejores del mundo son tal para cual: prepotentes y chulescos para mirar a sus rivales. Forma parte del espectáculo y del circo que es el fútbol y todo lo que le rodea. Sí… pero lo valiente no quita lo cortés, para darle la vuelta al refrán. Y es que nadie esperaba ver al presidente del Barça, Sandro Rosell, en una actitud más propia del gato madrileño, dicen que chulo…

Rosell, en un acto público para la fundación del club blaugrana, dijo que su equipo ganaría 5-0 “para no perder la costumbre” al Real Madrid en la final de la Copa del Rey del día 20. No imaginamos, para nada, a todo un Florentino Pérez en ese papel más propio de un hooligan que del máximo mandatario de un club centenario y magnífico como es el culé. ¿Y qué dijo Artur Mas, presidente de Cataluña y presente en el mismo acto? ¿Fue más comedido al decir que sólo meterían 4 goles, en honor a las 4 barras de la senyera? Sujeto a interpretación queda la cosa…