El técnico del Barça es, digámoslo sin tapujos, un crack en lo suyo, que es entrenar y dirigir un equipo. Pocos entrenadores han hecho lo que él en tan poco tiempo, convirtiendo al actual Barça en un conjunto de leyenda. Pero el catalán parece empeñado en hacer como su club, ser algo más de lo que su cargo deportivo le recomienda. Y es que si Guardiola ya se había metido en algún que otro huerto con cuestiones nacionalistas, como la defensa de usar catalán en una rueda de prensa en un partido en Ucrania, cuando la prensa le preguntaba en castellano, ahora vuelve a la carga. Mientras tanto, le vimos victimista hablando de un “país pequeño al noreste” de la Península Ibérica que es poco bien tratado cuando no gustó que el Barça se tomara la libertad de viajar con poca antelación a Zaragoza en plena crisis de los controladores aéreos. También le pudimos escuchar defendiendo el régimen oligárquico de Qatar para sostener su candidatura a organizar el Mundial -él vivió allí un tiempo cuando terminaba su carrera como jugador-.
Pero ahora da un paso más. En rueda de prensa le buscaron las cosquillas preguntándole por el título de marqués que acaba de otorgar la Casa Real a Vicente Del Bosque, el seleccionador nacional. Guardiola no se mordió la lengua: él no podría tener ese cargo porque, recordó, “en Cataluña no hay marqueses”. Y todo esto, sin tomar nosotros partido por estas cuestiones más que cuestionables como los títulos nobiliarios en pleno siglo XXI. Pero Mourinho, el técnico blanco, suele ser muy criticado por salirse continuamente del tiesto, pero Guardiola no le viene a la zaga…


Cuando este mediodía del martes vi que se 


