Dicen que llevar sombrero en interiores es de mala educación. Y de abrir un paraguas, que da mala suerte. Ni una cosa ni otra ha hecho Zapatero en la sesión de control al Gobierno este miércoles, pero algo parecido sí que hizo. Concretamente, sucedió cuando Rajoy le realizaba una segunda pregunta parlamentaria en el turno de réplica y que versaba sobre la gestión económica del Gobierno y su falta de previsión, así como el reproche por las continuas reformas sobre el sistema financiero.
El presidente del Ejecutivo, ni corto ni perezoso, se limitó a irse por los cerros de Úbeda contestando los siguiente: “No es un día que quiera discutir con usted. Hace justo 30 años esta Cámara sufrió lo que sufrió. Hubo dignidad, unidad y lucha por la libertad aquí y en toda la sociedad española. Treinta años después, los que lo sentimos profundamente, merece que lo reconozcamos”.
Sí, como oyen: Zapatero se puso el paraguas del 23-F para que no le lloviera encima la pregunta de Rajoy. Los abucheos y críticas sí que le llovieron inmediatamente desde la bancada de la oposición, y no sólo la del PP. Nadie pudo entender la salida de tiesto que tuvo el presidente, más que desafortunada en las formas y el fondo.

No se entiende -o quizás sí, pero nunca hay que caer en ese conformismo derrotista- cómo los que están en el poder, representando a los ciudadanos, y no a ellos mismos, continuamente ejercen mal ese poder, queriendo asentarse en sus sillas y escaños, sus poltronas y sus cargos. En este caso hay que toser al gobierno andaluz del socialista José Antonio Griñán, que se niega a que comience una comisión de investigación parlamentaria por el escándalo de las falsas prejubilaciones, financiándose por la Junta de Andalucía.
Cuando este verano el ex alcalde de Parla y líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, conseguía batir a Trinidad Jiménez en las primarias para ser elegido cabeza de cartel de cara a las autonómicas de este mes de mayo, todo parecía en paz. En paz, en teoría. Gómez dijo que incluso ofrecería un hueco a Trinidad y que, como es habitual en estas contiendas internas en primarias, todos son amigos y compañeros de partido.
Estoy asqueado, cabreado con la vida. No voy a engañar a nadie: escribir esto me duele tanto como cuando otro domingo por la tarde-noche -malditas coincidencias-, un 16 de mayo, tuve que publicar que moría Ronnie James Dio, uno de mis vocalistas preferidos. Cuando escribo estas líneas aún mantengo una consternación y un cierto efecto de shock. No me creo que esté escribiendo ahora mismo que ha fallecido GARY MOORE, el irlandés más grande del mundo del rock.

El pasado día 1
El diario ‘Marca’ sigue con su teoría de que el club blanco estaría preparando ya el fichaje del crack argentino Kun Agüero, jugador del Atlético de Madrid. Al parecer, sería el capricho personal de Florentino Pérez, y costaría lo mismo que su cláusula de rescisión, 45 millones, aunque con un trato especial.