Es la frase y el razonamiento que algunos parecen ahora pronunciar, empeñados en culpar a los sectores ideológicos de izquierda por haber calentado el clima en Murcia y propiciado la agresión al consejero Pedro Alberto Cruz. Cuando se conoció en la tarde del lunes que había ya un primer detenido por esta agresión, pronto se supo que no había vinculación alguna con partidos de izquierda o sindicatos, que era, parece, el deseo de los que, ansiosos, querían un culpable político. Pues no. Este joven no es militante ni del PSOE ni IU, ni de los sindicatos convocantes de las manifestaciones contra el gobierno murciano.
Pese a ello, el PP y algunos medios de comunicación como ‘La Gaceta’ o ‘El Mundo’ insisten en que los culpables son PSOE y los sindicatos, y que este detenido es, en todo caso, un “ultra de izquierdas” -por cierto ya con posibles antecedentes de violencia en círculos del deporte y grupos ultra-. Pero los ultras, señores, no son por necesidad militantes de formaciones democráticas izquierdas ni de derechas, sino radicales que a título personal ejercen la violencia o la promueven para otros. Otra cosa, en tal caso, sería hablar de partidos o formaciones de “extrema izquierda” o “extrema derecha”, que si bien son discutibles, son legales en nuestro sistema mientras no se demuestre que atenten contra los principios democráticos ni las normativas vigentes.