Cultura

Muchos pueden considerarla una película innecesaria, que se suma a la moda de hablar sobre redes sociales y cuyo único objetivo es hacer caja intentando contar la historia del creador de Facebook, el sitio web con más éxito del planeta. Pues bien, quien piense así, está equivocado. Cierto es que se trata de un filme comercial, no independiente, y que tiene un formato de los más convencional, que se ha evitado el formato de documental para contar en forma de drama cómo se creó esta red social y cómo fueron las consecuencias tras una serie de demandas por vulnerar, presuntamente, la creación intelectual de Facebook. Pero realmente ‘La red social’ es algo más que eso. No es una película para consumo rápido. Es una buena reflexión sobre cómo la mente de un genio puede crear en cuestión de minutos un sitio web que haga movilizar a 500 millones de personas en todo el mundo y de paso, cambiar para siempre parte de nuestras vidas.

Aquí os dejo con la crítica que he hecho de la película:

La 'peli' de Facebook o cómo se digitalizaron nuestras vidas...
La ‘peli’ de Facebook o cómo se digitalizaron nuestras vidas…

El vídeo de una actuación en vivo de Ramoncín interpretando el tema de Nirvana ‘Come As You Are’ está dando la vuelta al mundo. Y es que el ‘rey del pollo frito’ y uno de los principales activistas pro-SGAE se ha ganado en los últimos tiempos una fuerte enemistad dentro de los colectivos de internautas. Y, con estas ganas que le tenían, no ha tardado en divulgarse las imágenes de su versión de la canción de Nirvana a modo de chanza y burla.

No se pierdan este vídeo que circula en Youtube, así como sus ácidos comentarios de texto que van dando paso a los momentos más desafinados de su interpretación.

19 años sin Tino Casal, una de las voces de la 'movida madrileña'Esta mañana, a eso de las 6:30 horas, cuando escuchaba la radio antes de ir al trabajo, escuché que hoy se cumplían 19 años de la muerte de una de las voces fundamentales del pop español en los años 80. Tino Casal nos dejó antes de tiempo tras un trágico accidente de tráfico que acabó con su vida. Igual fortuna que el malogrado Jesús de la Rosa, de mis queridos Triana, que también falleció al volante, aunque en 1983.

José Celestino Casal Álvarez, más conocido como Tino Casal, era de origen asturiano y falleció en Madrid el 22 de septiembre de 1991. Fue cantante, compositor y productor, y desarrolló la mayor parte de su carrera en los tiempos de la famosa oleada de la Movida Madrileña, de la que se convirtió en uno de sus mayores referentes.

Casal murió a causa de un accidente de tráfico cuando contaba con tan sólo 41 años. El artista regresaba de una discoteca acompañado por otras tres personas, cuando el conductor del vehículo chocó contra una farola por exceso de velocidad, siendo Casal (que iba en el asiento del copiloto) la única víctima mortal.

La noticia causó gran conmoción en el panorama musical español. Su sello de por entonces, EMI, reeditó un año después, de manera póstuma, su recopilatorio de ‘Etiqueta Negra’, y ha sido versionado y homenajeado por otros artistas como Alaska, Marta Sánchez, Despistaos o Stravaganzza entre otros.

Hay muchas sensaciones que me despiertan la muerte de Dio. Una triste pérdida que siento especialmente, no como otras del mundo de la música que, aunque me apenaron, no me tocaron tan adentro. Primero, debo contar cómo me enteré de la noticia. Me llegó un e-mail en el que me contaban que circulaba esta noticia, y al poder comprobarla, la publiqué raudamente en el periódico. Se daba la circunstancia de que era la medianoche del domingo al lunes y llevaba dos días completos pegado al ordenador trabajando. Agotado y cansado, conocí esta noticia cuando mis energías estaban a cero. Pero mi último homenaje a Dio debía ser, sin duda, mi esfuerzo.

A un periodista jamás le gusta dar malas noticias, por mucho que ésa sea la idea que circula, como una leyenda negra de esta profesión. Por mucho que suponga ventas, lecturas o éxito mediático, las muertes y las tragedias son las peores noticias que se pueden dar, que se pueden escribir y se pueden contar. La de la muerte de Dio, de verdad, es de las peores que he tenido que ofrecer a los lectores.

He sido, soy y seré fan de Dio desde que le conocí en mi adolescencia. Tendría yo unos 15 años, o algo más. Desde el primer instante en que escuché su especial voz supe que me encontraba ante un mito y así fue. No me equivoqué. Demasiado alto para ser un elfo, demasiado bajo para ser un vocalista de heavy, su estatura y su físico siempre me llamaron la atención, contrastando con su potencia vocal casi inigualable. Personalmente le considero el vocalista más completo del rock, por mucho que otros se lleven la gloria por lo espectacular de sus voces. Hablo de Freddy Mercury, Glenn Hughes o cualquier otro mito de los micrófonos. Yo incluyo aquí a David Coverdale, Ian Gillan, Robert Plant, Rob Halford, Peter Gabriel, Meat Loaf, Peter Hammill

Este ultimo año ha sido un año marcado por Dio, he ahí la casualidad. Recuerdo aún el verano, en la playa, cuando llevaba mi estimada camiseta de Ronnie James y generó tantos comentarios. Incluso acabé cantando al amanecer ‘Holy Diver’ con unos muchachos que conocían sus canciones. También en el verano anterior, con mis amigos, disfrutábamos recordando ese vídeo tan esperpéntico que rodó para el tema ‘Holy Diver’, recordando las risas que nos supuso aquellas escenas con la espada. También ha sido su año porque regresó con los compañeros de Black Sabbath formando Heaven & Hell. Ahora ese proyecto está roto de nuevo. Una lástima. Cuando en noviembre conocí que padecía el cáncer que nos lo ha arrebatado, temí lo peor, pero me contagié del optimismo que tanto él como su esposa y manager, Wendy, propagaban a los cuatro vientos. La mejor señal de que tenían buenas expectativas es que existía una gira en primavera y verano con Heaven & Hell. Ahora todo eso forma parte ya de la Historia.

Tuve la suerte de verle dos veces sobre los escenarios. En 2002 en Madrid, en la gira de ‘Killing the Dragon’, en la sala Macumba. Me acompañaban dos de mis mejores amigos, Javi y Dave. Disfrutamos como críos de su chorro de voz de los infiernos y la energía que desprendía en directo. 6 años después, le volví a ver en Bilbao, en el festival Kobetasonik, también con su banda DIO. Otro gran concierto en el que se le vio delgado, algo desmejorado, pero increíblemente en forma, como si tuviera un pacto con el Diablo.

Ahora sabemos que no, que no tenía ningún pacto. Y que aunque aún millones de personas levanten sus dedos en forma de cuernos durante el resto de sus vidas, muchas de ellas no sabrán nunca que fue Ronnie James Dio el inventor de ese gesto que forma parte ya de la idiosincrasia del rock y del metal. Un gesto que se ha visto siempre relacionado con connotaciones satánicas, pero que era, contó él en una ocasión, el gesto de superstición que hacía su abuela, italiana, para espantar a los malos espíritus, como cuando se le cruzaba un gato negro.

Vayan por ti estas palabras de recuerdo Dio, allá donde quiera que estés. Mata al dragón, encuentra el arco iris en la oscuridad, envuélvete en el misterio, no hables con desconocidos, sé el último de la línea, juega con los niños del rock’n’roll y sé el buceador sagrado en los cielos. Nunca olvidaremos tu voz. La mejor voz.

Miguel, te has ido. Pero tienes la eternidad y la gloria en tus manos. La Academia jamás hizo justicia con un Nobel, inexplicablemente. No importa. Muchos ojos permanecerán ciegos aunque vean. Miles y miles de personas que leímos tus libros siempre recordaremos tus 5 horas con Mario, tu Camino, tus Santos Inocentes, tu hoja roja, tus ratas, tu señor Cayo, tu cazador… y otras tantas de tus tantas novelas que me hicieron pasar momentos inolvidables. Fuiste progreso y a la vez corazón, como nos hiciste ver con Mario. Fuiste tragedia y al tiempo el optimismo de la vida. Gracias Miguel. Gracias Delibes.

A muchos les indignó la noticia de que la SGAE, la polémica sociedad españoles de autores, cobraba una importante cantidad de dinero, cercana a los 25.000 euros, por las representaciones artísticas de la obra de teatro de Calderón de la Barca ‘El alcalde de Zalamea’. Algo así como que el pueblo pacense representa su ‘propia’ obra, con la que el genial dramaturgo inmortalizó a la localidad para siempre, pero tiene que pagar por ello. El debate estaba abierto: difundir la cultura y atraer visitantes al siempre poco apoyado mundo del teatro recibía este duro ‘premio’.

Vamos, que la SGAE no perdona y además envió un comunicado en el que recordaba que Zalamea de la Serena le adeuda 24.000 euros porque lleva desde 1998 sin pagar los derechos de autor. Ahora bien… ¿y qué pasa con otros pueblos también inmortalizados por grandes obras literarias? Pues la respuesta es sencilla. Por ejemplo, la localidad cordobesa de Fuente Obejuna, donde transcurre la inmortal obra de teatro de Lope de Vega ‘Fuenteovejuna’, también tiene que hacer frente a duros pagos por representarla. De hecho, ha aprovechado el caso de Zalamea para denunciar la situación: apenas cubre los gastos de la producción pero no se le perdona el pago a la SGAE. El municipio andaluz va a ofrecer del 19 al 23 de agosto, diariamente, esta obra y el cartel lo pueden ver junto a estas líneas.