Primero fue la ley antitabaco, luego el control del consumo de alcohol y más tarde la regulación estricta de la forma de conducir y las sanciones a la hora de coger el volante. También se han colado otras normativas muy criticadas, cuestionadas y controvertidas. Pero acaba de llegar la última, la que algunos consideran ya el colofón dentro de una espiral de prohibiciones, una especie de obsesión por regular todo lo que hacemos en la vida diaria. Obsesión o no, el caso es que a partir de 2011 el Gobierno socialista no va a permitir que los locales públicos -restaurantes, bares, comercios, cines…- pongan a su gusto el termostato de sus aparatos de climatización. Tendrán que poner en invierno como máximo el calor a 21º y en verano, no permitir que baje más de 26º. Lo que es una gran noticia para calurosos y frioleros, lo es mala para casi todos los dueños de locales, que ven otra nueva restricción. O que llueve sobre mojado, tras soportar las obras de adecuación de los locales para cumplir la ley antitabaco o ver reducir su clientela por este tipo de decisiones gubernamentales. Si a todo se le añade la crisis económica, ya comienza a barruntarse una especie de ‘rebelión’ contra las continuas restricciones normativas del Gobierno ZP.


