Las malas lenguas apuntan a que la decisión tan fulminante de Rajoy de expulsar de militancia a Ricardo Costa fue una necesidad del presidente del PP por dar un golpe en la mesa e impedir que se discuta su autoridad. Este punto es, sin duda, la clave de muchas cosas que están sucediendo últimamente en Génova: la discusión de su líder. Algo de lo que también terminó hablando José María Aznar.
Por cierto que tal y como revela Fernando Jáuregui en su artículo de este viernes, los desmadres de los dirigentes del PP y el hartazo de Rajoy deja frases tan especiales como la de la noche del jueves sobre que se le “ha acabado la paciencia” y que “Santo Job sólo hay uno”. Ahora los más graciosos del PP andaban ya llamándole Mariano RaJob en cuanto conocieron la (¿afortunada, desafortunada…?) frase de su presidente nacional. Y es que puede haber mucha tragedia interna, pero el humor es lo último que se pierde…









