Pocas críticas ha suscitado y pocos motivos ha generado para ganarse enemigos en los meses que lleva como presidente de Estados Unidos. Obama está ganándose más alabanzas que otra cosa y en términos generales, nos parece una figura muy positiva para la comunidad internacional, que lleva al optimismo. Pero el error que cometió al hacer una referencia histórica sobre Al Andalus en su discurso en sus visitas al mundo musulmán demuestra lo de siempre: ajenos por sistema al pasado y a la Historia de Europa y otras civilizaciones que compartieron acontecimientos históricos, terminan metiendo la pata.
Quizás Obama no responde al perfil de norteamericano desconocedor y desinteresado por las antiguas civilizaciones, pero terminó haciendo como el resto. Pese a los asesores que pueda tener, dijo aquello de que “el Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición”, cuando quería alabar otros casos pasados de convivencia de culturas. Mezcló épocas y conceptos que nada tenían que ver. Pero claro, no podemos quedarnos en que el culpable es el que le escribió el discurso. También es culpable el que lo acepta, lo lee y, en este caso, desconoce.

