Las críticas que desencadena continuamente la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, son una realidad. A veces un clamor popular para que Zapatero tome cartas en el asunto, ya suprimiendo este Ministerio, ya destituyéndola o ya obligándola a tomar una papel menos destacado en el panorama político nacional. Pero lo que no hemos entendido es el humor de Esperanza Aguirre. Y es que toda una presidenta de una comunidad autónoma como ella no debe quedarse en el chiste fácil, como ha hecho este viernes para mofarse de la ministra. Dijo Aguirre, ante los rumores de que ZP podría prescindir de ella, que “¿cree usted que Zapatero va a cesar a más ministros? ¿A quién, a Bibiana esta vez, a la ministra de ‘Igual da’?”. Gracia, poca. Idoneidad, ninguna.

