

El martes vimos la falsísima escena de Miguel Sebastián con Ruiz-Gallardón, como si fueran amigos de toda la vida. Ambos tenían que darse la mano ante la prensa porque firmaban un acuerdo para la llamada ‘catedral de las telecomunicaciones’ que se va a edificar en Madrid. Bromearon y rieron, frívolamente, como si nada. Pero por parte de Sebastián hubo mucho ‘olvido’ de lo sucedido en la campaña electoral de 2007 por la Alcaldía de la capital, cuando fue especialmente duro con Gallardón, a veces con tácticas de guerra sucia. Pues bien, este miércoles, otra dosis de los ‘ahora como si nada’. Hemos visto a Esperanza Aguirre y Blanco tan amigos para hablar de obras públicas en la Comunidad de Madrid, cuando ambos representan en su partido las alas duras. Son los portadores siempre del ataque más duro al rival político. Pero Aguirre se olvidó de sus ofensivos ‘pepiños‘ para llamar a don José Blanco, ahora ministro de Fomento, y el socialista se olvidó de todo lo que le ha dicho en los últimos años a la ‘lideresa’ nacional del PP. ¿Recuerdan lo duro que fue cuando Aguirre casi sale malparada del ataque terrorista en la India, en Bombay? Ahora, como si nada… Casi mejor. Sí. Pero madre mía…

