Ésa es quizás la pregunta: ¿deben aplicar los ciudadanos católicos que vivimos en un Estado laico y que legisla en función del poder que le emana del pueblo y sin influencia directa de las creencias religiosas? En teoría sí, pero el amplísimo colectivo católico en España está muy descontento con la reforma de la ley del aborto que prepara el Gobierno.
El último capítulo, tras la campaña que lanzaron los obispos comparando la vida de los fetos que sufren la interrupción del embarazo con la protección de la vida de los linces ibéricos, ha tenido lugar en Córdoba. Allí, las cofradías y el obispado quieren que en Semana Santa se desfile en las procesiones con un lazo blanco como señal de duelo por los niños que no nacerán. Dura tarea la que se le echa encima ahora a la alcaldesa de la ciudad, Rosa Aguilar, de IU, que no entiende este comportamiento. De momento no quiere hacer ninguna manifestación y sólo informó de que va a convocar una reunión con las cofradías.

