
Lo plantea este martes el diario Público, que llevaba hoy muy buenas informaciones, la verdad. Compenso así otros palos que les he dado en otras ocasiones por enfoques absolutamente disparatados. Acierta en esta ocasión al analizar qué podría pasar con la izquierda abertzale. Y es que, coincido, Batasuna es ya consciente de que difícilmente podrá ser legal en el futuro de nuevo. Lo fue, no nos engañemos nadie, durante los últimos años a través del PCTV y ANV gracias a que se inició un diálogo por la paz en el País Vasco y el resto de España, por extensión. Pero tras el fracaso, o mejor dicho, tras la ruptura provocada por ETA, del proceso de paz, ya no hay futuro para ese gesto hacia la izquierda abertzale radical.
Viendo los resultados electorales, donde han bajado en 50.000 votos y, en todo caso, no ha habido sino un avance de los partidos no-nacionalistas, el destino es la desaparición. O la adaptación a la legalidad y la democracia, como hicieron los que se escindieron de HB y formaron Aralar: un partido independentista que condena la violencia y que sólo cree en los cauces legales y democráticos para conseguir sus fines políticos. Ahora que han ganado escaños y tienen 4, queda legitimado el cambio: una apuesta por la paz y la desaparición paulatina del apoyo a los violentos y radicales. A ETA. ¿Se iniciará entonces un proceso de paz ya con el contenido bien claro, que no es otro que el fin definitivo del horror terrorista?

