Bermejo: se va el ministro agitador

Cuando Fernández Bermejo llegó al Ministerio de Justicia en febrero de 2007, justo hace dos años, el Gobierno vivÃa momentos tensos por la crispación. A nadie se le escapa que los socialistas necesitaban contrarrestar a un PP que se crecÃa con enorme apoyo en las calles, bien por el Estatut, bien por los lemas de España y la familia se rompe, bien por otras polémicas sobre la gestión del paÃs.
Era entonces el momento para un agitador, un miembro del Gobierno que supiera contestar a la oposición crispada y distraer la atención. Con esa fama llegó Bermejo al cargo y lo consiguió: Zapatero sabÃa que venÃa quemado de su etapa como fiscal, bien marcado como hombre progresista que se habÃa enemistado con los dirigentes ‘populares’ de Madrid en su etapa como fiscal en la región. El PP ya advirtió que habrÃa guerra, y de hecho ha sido principal blanco polÃtico en los dos últimos años.
Asà las cosas, han sido dos años de excesos, malas contestaciones, polémicas, provocaciones y subidas de tono. Hasta, eso sÃ, que los acontecimientos superan a los ensayos polÃticos. La huelga de jueces, fruto de su falta de mano izquierda con este gremio al que en parte pertenecÃa, ha sido histórica. Y la cacerÃa, en sà misma, no fue para tanto. Simplemente fue el detonante para que el PP sacara réditos de sus salidas de madre y cargara sobre él todas las iras acumuladas desde que se filtrara a la prensa la trama de espionaje y corrupción en Madrid y Valencia.
Casi 10 veces tuvo que negarse a dimitir la semana pasada el señor Bermejo. Pero finalmente ha cedido a las presiones que procedÃan del PSOE y sus compañeros de gobierno. Zapatero lo tenÃa preparado pese a negarse a cesarle estos dÃas, puesto que su sustituto ha sido anunciado segundos después de conocerse la dimisión del ministro. Son tiempos de crisis económica y no de guerra polÃtica, de grandes enfrentamientos y de guerra sucia. Es la hora del talante, y Bermejo no encajaba en el perfil. Se siente…