
El PP está desquiciado. Sólo así se pueden explicar algunas declaraciones. Aunque también es cierto que la estrategia es bastante comprensible: ante la tormenta, crear una tormenta mayor en el ‘planeta judicial’. Si hay una investigación que perjudica a tu partido, acusa al juez instructor de persecución política.
Y así, Rajoy ha descubierto América. Sólo que América lleva descubierta desde 1492 -o eso nos dicen- y que el líder del PP lo sabe. Lo sabe cuando dice cosas como que Garzón “es socialista”. Que el juez participó en un gobierno de Felipe González es evidente. Y que como él cuenta, se enfrentó a él como político. Está bien, Mariano. Pero si crees en el sistema y la estructura del Estado, en la separación de poderes y el concepto de ‘Estado de Derecho’, sabrás que tienes cauces legales para querellarte por prevaricación con Garzón.
Eso ya lo ha hecho Mariano. Su PP le ha demandado y quiere retirarle de la investigación de la trama de corrupción madrileño-valenciana. Bien. Está en su derecho. Para eso está el Poder Judicial. Pero desde el ejercicio de su papel político lo que debería hacer es hacer limpia en su partido y separar el trigo de la paja. Porque lo único que ha hecho es apuntarse como víctima de una trama contra el PP -que sí, que tiene base- pero no depurar responsabilidades. Al revés. Canceló la investigación interna por confiar -eso dijo- en la comisión de investigación parlamentaria en la Asamblea de Madrid, que todos saben que es un paripé absoluto y rotundo.
Al final, será el gran perjudicado por no haber tomado antes las justas, drásticas y apropiadas medidas. Cuando se filtre el sumario al completo, con intención o no de golpear a su partido, el hecho es que lo pagará en las urnas. Y aún tiene la oportunidad para, en lugar de decir evidencias en las televisiones y el resto de medios, depurar el PP.



Ni de izquierdas ni derechas, ni independentistas ni nacionalistas ni nada. Parece que el color político no es impedimento para que nuestros representantes dejen de darnos disgustos. Continuamente conocemos en la prensa sus excesos y sus lujos, vinculados al ejercicio de su cargo público. Si en los últimos tiempos llevamos viendo los gastos disparatados de Touriño, o los de Carod para promocionar el catalán, este miércoles vemos a Anxo Quintana en el ABC y a Carlos Fabra en El País protagonizando dos informaciones desalentadoras.

