Resulta que ahora los medios nos cuentan que Mayor Oreja puede ser el verdadero ‘urdidor’ de la nueva crisis surgida en el PP. Que San Gil anunciara esa renuncia porque había puntos que no le gustaban en la ponencia política no convence. Era la excusa para fastidiar aún más la estabilidad en el partido y dañar a su líder.
Mariano Rajoy es la verdadera víctima de todo esto y el objetivo del ala dura del partido, que se toma así la revancha por la ‘limpieza’ de ‘duros’ como Acebes, Zaplana o el haber apartado del poder a Aguirre, Pizarro y otras figuras. Y lo peor para la ciudadanía y nuestro sistema democrático es que el principal partido de la oposición, el segundo más votado, con 10 millones de apoyos, no ofrece la estabilidad y la coherencia política que lo merece.
Y, particularmente, considero que es muy negativo que el ala dura del PP se crea que representa a un mayor sector de la población que el ala moderada. Mucho más, lo veo peligroso teniendo en cuenta los apoyos mediáticos que tiene y que la hace fuerte. Además, claro, saben con mucho acierto que el liderazgo de Rajoy está pasando por sus últimos meses, semanas, días, momentos…

