
Mientras que la lideresa vuelve a saltar a la palestra, metiendo la pata, con o sin intención, Gallardón y Rajoy guardan un prudente silencio. Al final la batalla no es el debate de ideas, que decía Esperanza. No. La guerra es y será por ver quién es más inteligente, mide más sus palabras y los apoyos que tiene.
Rajoy se ha asegurado suficientes apoyos como para ir tranquilo al Congreso del PP de junio: es listo. Mientras, él calla, exhibe ‘talante’ zapateriano e invita a otros dirigentes a presentar listas alternativas a la presidencia del partido.
Gallardón es más listo aún. Por su mala situación. Sabe que no tiene apoyos y después de haber ‘llorado’ tanto con que pensaba en retirarse, ahora se ofrece de servil peón para Rajoy. Apuesta a caballo ganador y esperará, aún más tiempo, su momento. Desde luego que necesita mucha paciencia…
Aguirre es la menos lista, más visceral y con los peores apoyos sociales y mediáticos: el sector más radical, democristiano, carca, copeísta y jimenezlosantista. Y de hecho, ella presume de eso: ¿qué otra cosa si no significan esas enigmáticas palabras sobre que los socialdemócratas están más a gusto con un Rajoy al frente del PP que con una democristiana, liberal pero conservadora como ella?


Bueno, lo de menos es usar la expresión habitual de “con un un par de huevos” o sustituirlo en este caso por el de “un par de ovarios”. La cuestión es que me ha encantado la idea de esta portada de ‘El Periódico de Cataluña’ de este jueves.
Lo del próximo primer ministro italiano comienza a ser de traca, y eso que no es valenciano, sino de Milán… después de montarla criticando con cierta mofa la cantidad de mujeres con la que contaba Zapatero para formar su Gobierno, intenta arreglarlo. Pero ya es tarde. Lo dicho, con mucho cachondeo, con su humor especial y pese a todo lo que se quiera, tiene un claro fondo sexista.
Como oyen. Los rumores en Italia apuntan a que la modelo y presentadora televisiva Mara Carfagna puede acabar como… ministra de Familia, de Igualdad o de Trabajo. Lo de Igualdad tiene su gracia. También él tendría un ministerio como en España.


