Sus últimas declaraciones subidas de tono contra Zapatero no han merecido especial despliegue en la prensa. Sobre todo destaca el silencio a la hora de apoyar su declaración ante la Justicia en la prensa de centro-derecha, que tanta voz le ha dado en los últimos tiempos. No han gustado sus excesos, rozando la ilegalidad. Aunque eso es lo que decidirá el juez. Ahora toca dejarle solo.
Lo decidirá el juez pero Alcaraz, desde luego, no tiene freno. Más allá de sus palabras por las que está imputado, en las que llamó a Zapatero “embajador de ETA“, después de prestar declaración volvió con más carga subidita de tono. El presidente de la AVT señaló a los periodistas que al día de hoy Zapatero “estará compartiendo alegrías con los terroristas, los separatistas y el brazo político de ETA”. Dijo esperar que la querella sea sobreseída e insistió en que él hizo uso de su libertad de expresión.
Por cierto que se ha acusado al Gobierno de haber promovido la querella presentada contra Alcaraz, pero el autor de la misma, José Mariano Benítez de Lugo, presidente de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE), aclara que no es así. De hecho, en una pequeña entrevista en el diario El País, asegura que su querella “no ha gustado mucho al Ejecutivo”. ¿Nos lo creemos? No sé, no sé…



El ministro quiere que pierda poder la Oficina Económica de Moncloa, pero ésta se resiste a la avanzadilla de Solbes, crecido y lanzado tras confirmarse que seguirá como superministro y vicepresidente si Zapatero gana en las urnas.
El presidente presumía ayer de sus proyectos ecologistas habidos y por haber, pero no ha colado… no hay nada como tirar de datos para contradecir el entusiasmo. La prensa recuerda hoy a Zapatero que España está lejos de cumplir con el Protocolo de Kioto, con el que dice estar comprometido: tenemos un gran suspenso internacional. Y, además, llegan malos augurios sobre los efectos del cambio climático. 