Ganar y triunfar a veces tiene su lado negativo. No todo es bueno y bello en la victoria. Normalmente porque al igual que hay que saber digerir las derrotas, los triunfos también pueden ser indigestos. Al Real Madrid de Ramón Calderón se le presenta el mismo problema con Capello.
El tema es más claro y menos oscuro de lo que parece: Fabio ha ganado la Liga pero con un fútbol rácano, a veces miserable, impropio del Madrid. Aunque claro, eso ya lo sabían los genios del club cuando le ficharon. Quizás se esperaban un poco menos de ‘catenaccio’ o quien sabe, que los jugadores no se le amotinaran por ser un sargento de hierro. Y al final, ni una cosa ni otra, pero, sin embargo, se ha ganado la Liga. Y a Calderón se le junta que ganó también 2 títulos en baloncesto. Vamos, que tiene ‘triunfalitis’ y su ‘capricho Schuster‘ le va a costar caro.
No se puede jamás despedir a un entrenador habiendo ganado, por mucho que haya sido de chiripa, con una flor en el culo, como ha sido. Luego llega un año de consolidación y Capello estaba refrendado ante la plantilla ahora. Pero se acabó el segundo cuento del italiano en Madrid. Y van varios casos así últimamente, como le pasó a Camacho, o con la destitución de Heynckes tras ganar la Séptima o como la no-renovación de Del Bosque pese a ganar una Liga… Ése el principal punto que debió analizar Calderón: más allá de que el Madrid tiene que jugar al fútbol bien además de ganar títulos, debería haber roto la dinámica permitiendo la continuidad del técnico. Se equivoca.

El hecho de que nombraran a Tony Blair representante del Cuarteto para Oriente Medio (o Próximo, para otros) y en particular, para ser mediador en el conflicto palestino-israelí tiene muchos matices que comentar.
¿Ha sido un acierto? El tiempo lo dirá, pero no parece acertado basar su buen currículum en la experiencia norirlandesa porque en Palestina se enfrenta al mundo árabe-musulmán, que tendrá mucho que reprocharle por Irak, precisamente. Una guerra que, ni olviden ni lo duden, le ha costado el cargo de primer ministro en Reino Unido. El desgaste como líder llega por esta guerra.
… si no hay susto no aprendemos. Ésa es la eterna conclusión a la que llegamos pero a la que nunca nos adelantamos. Lo ocurrido en el atentado del Líbano es lo mismo de siempre: hacían falta inhibidores contra frecuencias usadas en ataques con coches-bomba, pero no se habían previsto para este país. Sólo se habían solicitado para Afganistán porque allí ya había habido atentados, y no hasta el momento en el país de Oriente Próximo.
Ya hablé en su día de que este Real Madrid baloncestístico es más catalán que otra cosa. Qué decir de que su entrenador, Joan Plaza, es barcelonés, y que cuenta con 2 jugadores catalanes: Raúl López (de Vic) y Mumbrú (de la misma Barcelona). Por eso no habrá hoy quien piense que el Madrid ganó en casa. Al menos, llama mucho la atención que la dirección del equipo sea de un catalán y que tenga dos jugadores claves de esa zona. Por cierto, felicidades a los blancos y su 30ª Liga.
Los críticos con el Gobierno, esos medios sarnosos que saltan a la primera de cambio para poner cualquier coma que falta o cualquier punto sobre la ‘i’, han estado frotándose las manos estos días con las revelaciones del diario abertzale Gara. Que si ha dicho tal, que si revela cual… penoso.