Gallitos y burritos varios
Estos dÃas, dos personajes mediáticos están siendo protagonistas por la polémica que han generado. El primero, Fernando Sánchez Dragó, tras una entrevista en la que llamó ‘sucios’ a los madrileños y criticó aún más a los inmigrantes. Su disculpa esperpéntica con orejas de burro no fue menos polémica. Y el último episodio, el de la entrevista al reaparecido en batalla José MarÃa GarcÃa, con demanda, ‘censura’ y/o recortes de por medio.
Los amores entre José MarÃa GarcÃa y Florentino Pérez vienen de antaño. Cuando GarcÃa conducÃa programas deportivos en la COPE y después en Onda Cero, lanzó varias campañas de desprestigio hacia el primero candidato y después presidente del Real Madrid, el dueño de ACS.
En la entrevista realizada en el programa de Quintero, emitido en TVE, criticó duramente a Pérez, asà como al Gobierno de Aznar e integrantes del mismo como el ahora presidenciable a Moncloa Mariano Rajoy. Después del ‘recorte’, o censura, como se quiera ver, el periodista, ahora reaparecido tras unos años fuera de la primera lÃnea informativa, ha querido criticar a todos: a la cadena pública por recortar la cinta, al entrevistador por no facilitarle una copia Ãntegra y a Florentino por inspirar a TVE para que no la emitiera al completo.
GarcÃa ha demandado a Pérez y éste, como si de un culebrón se tratara, le ha devuelto la demanda. E insistimos. Esta relación de odio (que no tiene nada de amor) vino de la etapa de GarcÃa en las ondas como presentador de programas deportivos. Si ya cargaba con costumbre contra el ex presidente del Real Madrid y fallecido Ramón Mendoza, con Florentino Pérez mantuvo una postura aún más guerrera.
Le acusó de varias triquiñuelas para llegar a la presidencia del club blanco y cuando el empresario triunfaba consiguiendo tÃtulos para los madridistas, insistÃa en sacar trapos sucios de su gestión en Concha Espina.
No sabemos bien si GarcÃa ve fantasmas y complots en su contra donde nos los hay. Decir que Florentino Pérez ha sido quien ha mandado recortar y censurar, por tanto, su entrevista en el programa de Quintero, pasa de castaño oscuro. Sin pruebas no se puede acusar. Quizás él sepa más que el resto del por qué ha dicho tal cosa. Pero se equivoca al presentar este caso ante la Justicia.