Hablemos en serio… Que las religiones, todas, sin excepción, influyan en la creación artística, así como en otras áreas de nuestra vida, es algo que ha sucedido desde siempre. Entonces no se trata de denunciar algo nuevo. Pero lo que ha ocurrido en Alemania tras el primer amago de cancelación del estreno de la ópera ‘Idomeneo’ de Mozart por amenazas de terroristas islámicos comienza a hacer que el vaso de agua no soporte una gota más.
Alabo a Angela Merkel, la canciller alemana, que ha pedido que no eche abajo ese estreno de una obra artística. Quizás su contenido sea más que ofensivo, es cierto: cabezas cortadas de Jesucristo, Buda, Mahoma… sí, es cierto, quizás sobre. Pero la creación artística no se puede limitar jamás. Lo que se queda en el entorno del arte y el espectáculo ahí se debe quedar. Y también va la cosa por Rubianes y la retirada de su obra ‘Lorca somos todos’ después de despacharse a gusto en contra de la postura fascista de la unión de España del ‘sí porque sí’.
¿Hasta cuándo van a condicionar nuestras vidas no ya sólo los terroristas, sino las religiones? ¿Tantos siglos de evolución de nuestra civilización de Occidente para doblegarnos de esta manera? ¿Acaso quemaron o ahorcaron a Aristófanes en la Grecia clásica por estrenar ‘Lisístrata’, la obra que criticaba la gestión de Atenas en las continuas campañas bélicas contra Esparta?
Si hablamos pues, en serio, el panorama no puede ser más gris. ¿Llegará una nueva etapa de oscurantismo medievalista como entre los siglos V y XV? Por Dios, precisamente Dios, que estamos en el Siglo XXI, en la era digital, donde la tecnología impera en nuestras vidas.
Hablemos en serio… ¿Cómo podemos ahora caer en la provocación de una cultura doblegada a su religión estricta porque la globalización nos haya traído a Europa a millones de inmigrantes? Occidente no puede doblegarse. La razón, siempre por encima del fanatismo, religioso o del corte que sea.

