No soy ni oportunista ni una mezquina rata que aprovecha las miserias de la Selección ahora que nos hemos vuelto a casa. Es más, tengo la conciencia tranquila y, pese a que alguno pudiera tacharme de pesimista crónico -lo que siempre ayuda a acertar cuando crees que algo va a salir mal-, sabía que esto iba a pasar.
Dije antes del comienzo del Mundial que la Selección española llevaba el equipo más flojo desde los tiempos negros de Javier Clemente al frente del conjunto nacional. Con Camacho tuvimos mejor equipo, con un pletórico Raúl y gente más experimentada y contrastada. Incluso me gustó más la Selección de Iñaki Sáez, de patéticos resultados, sobre todo por la forma en que nos marchamos de la Eurocopa de Portugal ‘2004.
Luis Aragonés ha hecho lo que ha podido. Ha llevado casi a los mejores. Pero no ha puesto a sus chicos como debería sobre el campo. Hemos jugado sin extremos y sin delantero centro. Una defensa de inexperimentados como Sergio Ramos, Pablo o Pernía, un fichaje de última hora que ni siquiera podía sentir la camiseta. Lo de la bandera no lo voy a decir porque suena a lo que suena.
Dije también que las tres victorias de la fase de grupos, ante Ucrania, Túnez y Arabia Saudí iban a llevar a lo que llevó, a una euforia estúpida en la que algunos medios apuntaban a la final. No ganamos a nadie importante. A nadie.
Y a mí sólo me salen felicitaciones para este equipo porque ha llegado hasta octavos con bastante dignidad, ilusionándonos y haciendo bastante buen fútbol. Pero la fórmula de chavales con futuro, como Cèsc, Villa, Pablo… acompañados de mañosos sin fuerza ni liderazgo como Xabi Alonso, Xavi, el brasileño Marcos Senna, Luis García, Joaquín… no es suficiente como para ganar a una grande como Francia. ¿Y dónde estaba Reyes, uno de nuestros mejores delanteros y que además juega en el extranjero con gran estima?
Y ahí está la prueba. Una Francia pasada de años, sin ilusiones ni gran mentalidad nos pasó por encima remontándonos, encima. Zidane no se iba a retirar, como crack para la Historia del fútbol, en unos tristes octavos de final sin pena ni gloria.
Pero también dije que tuvimos mala suerte. Toda la que tuvimos para los rivales del Grupo H, no la tuvimos en los cruces. Se cumplió la Ley de Murphy y, en vez de jugar contra Suiza o Corea del Sur, nos tocó Francia, que debería haber cumplido las expectativas y ser primera de su grupo. No hizo los deberes y nos tocó en octavos. Y a casa…
El alivio que siento es saber que esa mala suerte también nos determinó un cruce de cuartos de final infernal. Nos esperaba Brasil, mi gran favorita -y la de casi todo el mundo-, y nos iba a doler más caer en esa ronda, con las ilusiones por las nubes. Esa gloria le tocará, seguramente, a Zidane, que junto a Vieira o Makelele o Barthez o quizás incluso Henry, no volverán a jugar un Mundial.
¿Y qué por qué decía lo de que Luis Aragonés no debe continuar? Pues porque un grande como él en los banquillos no puede permitirse convertir este fracaso en un digno resultado. Para él no lo ha sido, sí para los jugadores, que han hecho lo que han podido. Luis no fue ‘sabio’ para elegir a los mejores –hacían falta centrales más experimentados, más mediocentros defensivos y extremos de titulares, no en el banquillo, así como un delantero centro de toda la vida, de más de 1,80 metros-. Se ha equivocado en muchas cosas y lo que es peor, no tiene la edad que es necesaria para ilusionar a jóvenes que podrían ser sus nietos perfectamente.
Y porque Luis no se merece críticas, las que le van a caer a partir de ahora, junto a posibles malos resultados en la fase de clasificación a la Eurocopa de 2008 de Suiza y Austria que tenemos por delante. Es momento para un Juande Ramos, un Caparrós, un Quique Flores, un Míchel… y por qué no, dejar de ser tan nacionalistas en este aspecto e importar un entrenador extranjero. Un Schuster o una cosa así. Luis ha probado, ha sacado una nota alta, pero ya debe decir “basta”. Lo único que parece que continuará, según dijo en micrófonos tras la derrota de ayer.
Hay muchas cosas que reflexionar. Y es el momento, porque ya no hay más que contar en Alemania. Nos vamos a casa con la cara de siempre. Es nuestro nivel internacional, y no hay más que decir. Menos euforias absurdas de Colón y Sol. Somos lo que somos, y vamos que chutamos. Anda que no nos lo hemos pasado bien en el Mundial y lo seguiremos haciendo. Anda que no hemos presumido, y con razón, de hacer a dos equipos españoles campeones de la Champions y la UEFA, el Barça y el Sevilla.
Hasta otra ocasión, en la que volveremos a colocarnos la vitola de favoritos para pegarnos la leche de siempre. No tenemos remedio. Y una felicitación a miles de aficionados que han animado de nuevo, con esperanzas, al equipo. A ver cómo se ilusionan de nuevo para la siguiente cita…

De nuevo queda marcada por las novedades la
Se confirma algo que dije en el post anterior: éste es un Mundial sin sorpresas, es el ‘Mundial de las evidencias’. Y es que prácticamente pasaron todas las selecciones que tenían que hacerlo a octavos de final. No ha habido ni una sola sorpresa. La más sonada hubiera sido que Francia se quedara fuera y, justamente, ha sido la ‘negra’ que nos ha ido a tocar.
Harto, disgustado y desencantando ando con lo que se hace desde el Congreso, ese supuesto órgano representativo de la soberanía nacional y de ejecución de la democracia. Su función legislativa y de control del Gobierno queda muy bonita en los libros y ahí se queda. La nueva Ley de Propiedad Intelectual que el jueves ha
A día de hoy, cuando se han decidido la mitad de los ocho enfrentamientos de la ronda de octavos de final, lo más destacable en este Mundial de Alemania es que no ha habido sorpresas de consideración en cuanto a los equipos que van pasando de fase.
Estoy contento como el que más, después de ver a mi Selección remontar con furia y raza el gol de Túnez ayer en Stuttgart (