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Nuevo tiempo de órganos y cornetas
La prosa de Felipe Alcaraz (Granada, 1943) es tan acerada como su lengua, pero igual de veraz. Por eso, su última novela lleva un subtítulo muy significativo: “Crónica novelada de los días de la Gran Crisis”. Editada por Almuzara, la editorial de Manuel Pimentel, “Tiempo de ruido y soledad” es una novela coral, una especie de tapiz donde se trenzan varias decenas de hebras en una prosa directa y una estructura vertiginosa.
Felipe Alcaraz no es, precisamente, un autor primerizo. Doctor en filología románica con una tesis sobre el concepto materialista de la literatura, es autor de tres libros de poesía y ocho novelas, entre ellas “Amor, enemigo mío”, donde aborda uno de los capítulos que más inciden en nuestras vidas personales; o la novela más reciente “La conjura de los poetas”, dedicada a la biografía ideológica del poeta granadino Javier Egea y publicada también por Almuzara en 2010.
En todas sus obras la reivindicación social está a flor de línea; no en vano, Alcaraz ha estado activísimo en la política la mayor parte de su vida a través del PCE, y luego de Izquierda Unida, pero ahora, Alcaraz, volcado por completo en la literatura como escritor sus escritos reflejan la realidad circundante con toda su crudeza.
No extraña, pues, que “Tiempo de ruido y soledad”, su última novela, sea un en realidad un espacio público lleno del ruido de la sociedad actual, donde se cruzan personajes muy conocidos de la política, con sus nombres reales, con personajes de ficción. Resulta finalmente una crónica casi cinematográfica que, con el telón de fondo de la crisis económica y social que nos envuelve y masacra, revela las conspiraciones políticas que la acompañan, las políticas adoptadas y sus consecuencias ideológicas, culturales y sociales, en un momento en que la maquinaria financiera que impulsa al sistema aparece desnuda, sin disfraz alguno, ante la mirada atónita de la ciudadanía.
“Tiempo de ruido y soledad” es la primera entrega de la trilogía “La disciplina de la derrota”, que el autor prepara con crudeza extrema, y contiene, de la mano de personajes que luchan por darle un sentido histórico a su vida, los rasgos de la derrota de esa cierta izquierda que ha querido “combatir a la derecha pareciéndose a ella”, como dice el autor, o que ha intentado superar su fracaso asumiendo los valores de su adversario.
Nos ajustamos a la realidad si señalamos que en la novela palpita un tiempo desconcertado, donde el ruido y la política convertida en simulacro sustituyen a los colectivos, absolutamente desmovilizados. Por ejemplo, un personaje se refiere a esta situación como la crónica no escrita de una paz social interminable.
Entre sus líneas, Alcaraz nos va descubriendo cómo a la apatía secular de este pueblo de la vieja Iberia se suma la que recorre el franquismo, la Transición democrática o la que atraviesa la sociedad española durante los cambios y ajustes que introduce la estrategia neoliberal que nos avasalla.
“Tiempos ruido y soledad” es, efectivamente, un ruido, mezcla de espectáculo y competitividad, cuyo reverso exacto -más bien su final anunciado- es la soledad, la nueva soledad producida y extendida por el capitalismo avanzado. Alcaraz nos introduce en una paisaje situado en una realidad social y laboral que aísla a la gente a través de un dominio vertical sobre cada uno y que, en parte, diluye el concepto de clase social y la propia función de los sindicatos y fuerzas políticas.
Acaso por eso al autor no le extraña la aparición de fenómenos sociales nuevos, totalmente inesperados, como el llamado 15-M, el movimiento de los “indignados”, que funcionan en la novela como una especie de voz colectiva contra una democracia trucada.
Un personaje femenino, Genara Sampedro, recorre toda la novela. Lo femenino, claro, no podía faltar en una obra de Alcaraz, y en Genara el autor ha sintetizado la lucha por recuperar un sentido histórico de las cosas a fin de pensar la vida como algo susceptible de ser cambiado, con un drama personal que contamina el resto de sus sentimientos y la atenaza a través de un complejo de culpa.
En fin, que como dice uno de los personajes, el profesor Gómez Arboleya: “La soledad es la marca de estos tiempos. Pero lo sabemos. Y eso sigue siendo importante… que alguna vez podamos hablar sabiendo lo que sabemos”. Sí, lo sabemos, pero, ¡ay!, ¡ese “Tiempo de ruido y soledad” suena tanto a ese otro “Tiempo de órganos y cornetas”…!
Sin comentariosDaniel Fernández y Joaquím Coll explican en un libro las claves del nuevo catalanismo
“Uno de los mayores errores que se pueden cometer en nuestro país es contraponer a las cosas y sentimientos de Cataluña el espíritu español”. La frase es de Manuel Azaña, pero la ha utilizado el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, para prologar el libro de Daniel Fernández y Joaquim Coll “A favor de España y del catalanismo” que acaba de publicar Edhasa. El libro, prologado por el molt honorable president José Montilla, ha salido en un momento clave: cuando el Tribunal Constitucional está cuestionado por ser incapaz de elaborar una sentencia sobre el Estatut de Cataluña.
“Los autores han demostrado su pertenencia a la mejor estirpe del pensamiento catalanista”. Así ha definido Zapatero a Joaquim Coll i Amargós, historiador, Premio Ciudad de Barcelona de ensayo en 1998 y actual comisionado de la historia institucional de la Diputación de Barcelona, y al diputado socialista catalán Daniel Fernández. Y es que el libro que acaban de publicar en castellano y en catalán es un ensayo “contra la regresión política” y a favor del catalanismo desarrollado libremente dentro del Estado español.
“No se podrá ya, en el futuro, ignorar o menoscabar la identidad y el poder político de Cataluña”, ha escrito Zapatero en el epílogo de ese ensayo que surge justo cuando las tensiones políticas afloran debido a la posible inconstitucionalidad de partes del Estatut catalán; un momento en el que el Tribunal Constitucional se está viendo desbordado por presiones internas y externas y cuando ‘este Tribunal’, su actual composición, ha sido cuestionado por el nacionalismo, empezando por el presidente de la Generalitat, y prologuista del libro, José Montilla.
La “integración” de Cataluña, una renovación constante
En su epílogo, Zapatero ha escrito que “es un error considerar que la integración de Cataluña en España se hizo ya en 1978 (…) Es éste un objetivo y un afán que hay que asumir y renovar cotidianamente”. Ésa parece ser la idea fundamental de los autores, que apuestan en su ensayo, partiendo de la visión histórica, por una plena imbricación entre Cataluña, con sus peculiaridades, y el resto de España.
Así, Zapatero, utilizando una frase histórica de Manuel Azaña, piensa que “uno de los mayores errores que se pueden cometer en nuestro país (…) es contraponer a las cosas y sentimientos de Cataluña el espíritu español”, lo que le sirve también para sostener que “el progreso de España, del ‘resto de España’, no ha sido nunca un problema para el catalanismo”. Aprovecha Zapatero para ‘justificar’ su acción de Gobierno, al menos en lo concerniente a Cataluña: “Desde que asumí la Presidencia del Gobierno de España, en 2004, no he tratado de hacer algo distinto que contribuir al reconocimiento de la identidad política de Cataluña como un elemento consustancial a la democracia española. No he tratado de hacer algo distinto que reforzar la convivencia entre ‘las cosas y sentimientos de Cataluña’ y ‘el espíritu español’. Éste es el propósito que me anima cada día, la que siento como una de mis principales responsabilidades”.
¿Y el bilateralismo, ese tipo de relación que se impone en el nuevo Estatut y que ha sido cuestionada ante el Constitucional? El libro, en general, y Zapatero, en particular, despejan la incógnita: “Cuando en el debate actual algunos plantean la bilateralidad como algo radicalmente incompatible con el Estado autonómico, olvidan que el progreso de España se ha construido en muchas ocasiones, y desde luego en los últimos treinta años, sobre la base de aportaciones bilaterales, de una bilateralidad bien entendida: la de quien, desde Cataluña, o desde otras comunidades autónomas, propone soluciones o respuestas válidas para toda España; la de quien, desde las necesidades propias, se esfuerza en renovar un modelo general y común, que responde a las demandas de quien las plantea pero que se adapta a las de todos. Un modelo que se integra en el debate político y en las instituciones comunes, un modelo que quiere ser para todos”.
“Por un catalanismo útil”
En su prólogo, el president Montilla coincide con los autores en que la “posibilidad mayoritaria” del ‘catalanismo histórico’ es la del “catalanismo que lleva incorporado un proyecto hispánico y que tiene la voluntad de participar activamente en la transformación federal del Estado español y en la configuración de la España plural”. Y de eso, según reconoce Montilla, de lealtad, nos habla este libro: “De lealtad y confianza federales, es decir, de lealtad y confianza recíprocas, de doble dirección”.
Montilla califica el ensayo de Coll y Fernández de “necesario en el actual momento político y social de nuestro país”; un momento que -como reconoce el president- es visto y vivido por muchos como confuso, desorientado, perplejo. “Ciertamente, no son tiempos fáciles los que acumulan una crisis económica de una profundidad insospechada, una perspectiva aún confusa sobre nuestro autogobierno y una desconfianza acentuada acerca de las posibilidades de acción colectiva mediante la política”.
Ahora bien, las tensiones a las que asistimos desde que entró en el Parlament la reforma del Estatut hasta ahora mismo, con un Constitucional al borde del colapso por esta cuestión, da pie a Montilla para señalar que “ésta es la trampa que nos tiende el neocentralismo desacomplejado que pretende reducir el catalanismo y nuestra voluntad de autogobierno a una caricatura interesada, que demasiado a menudo no se hace sino confirmar desde Cataluña con reacciones no lo bastante meditadas”. Es decir, volvemos al viejo debate maniqueo de centralistas contra nacionalistas, y de ahí que sea preciso convenir que el actual debate es desasosegado y no genera actitudes sobre las que articular propuestas positivas.
Montilla quiere -como, en sí mismo, el ensayo que prologa- deslindar campos y no distingue en responsabilidades entre uno y otro: “Del mismo modo que constituye una regresión la destrucción sistemática de los puentes de diálogo y de entendimiento entre los adversarios políticos que practica la derecha española, también considero que es una regresión la reducción del catalanismo a la opción independentista o a su sucedáneo soberanista”.
Sin comentariosBayo, el maestro guerrillero del Che
El periodista Luis Díez ha rescatado la figura del militar español del que Che Guevara dijo que había sido su maestro.
Sorpresa, treta, trampa, ardid y mucho apoyo social. Cuando se trata de combatir al ejército de un tirano no cabe otro método que el “pica y corre” y el “muerde y huye”. En esas técnicas guerrilleras adoctrinó y adiestró el militar republicano español Alberto Bayo Guiroud durante su exilio en México al grupo de revolucionarios cubanos integrado por Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, su hermano Raúl, Camilo Cienfuegos y otros (los 83 del Granma) que a finales de 1956 desembarcaron en el Oriente de Cuba y guerrearon a lo largo de la Sierra Maestra durante casi tres años contra las tropas del dictador Fulgencia Batista hasta lograr un triunfo que a todas luces parecía imposible.
El periodista y escritor Luis Díez rescata en su libro Bayo, el general que adiestró a la guerrilla de Castro y el Che (Editorial Debate), la figura del militar español del que Che Guevara dijo que había sido su maestro, y nos ofrece un relato ameno y riguroso que recorre la historia de España desde la guerra en el Rif hasta el final de la Guerra Civil y el exilio en México.
El maestro guerrillero del Che fue un perdedor cuya vida transcurrió de derrota en derrota hasta la victoria final. Era hijo de un militar español derrotado en Cuba en 1898. Contaba seis años cuando llegó a Barcelona. Se formó en un internado de frailes. Viajó con doce años a Nueva Orleáns, donde completó su formación, y al regreso fue introducido en la milicia por su padre y sus hermanos mayores.
Su espíritu emprendedor le llevó a crear el primer aeródromo civil que hubo en Madrid, en Cuatro Vientos. Su oficio de militar le obligó a combatir a los rifeños en el Norte de África. Al estallar la Guerra Civil se situó inequívocamente del lado de la legalidad republicana y desde Barcelona, donde estaba destinado, encabezó una columna de milicianos para sofocar la sublevación en Formentera, Ibiza y Mallorca. Consiguió restablecer el orden en Ibiza, donde liberó a Rafael Alberti y a otros republicanos encarcelados por los sublevados. Pero fracasó en Mallorca e Indalecio Prieto le salvó de la ira de los anarquistas nombrándole secretario de campo.
Cuando, después de rodar por los caminos del exilio, había logrado una vida relativamente cómoda y tranquila en México D. F., llamó a su puerta un joven abogado de 29 años –él frisaba los sesenta- que se llamaba Fidel Castro Ruz y le pidió que instruyera militarmente a sus muchachos. De la experiencia del asalto fallido al cuartel de Moncada, Castro había aprendido una cosa: que la voluntad y el valor no sirven sin instrucción militar. Bayo aceptó, conoció al Che Guevara, impartió clases teóricas en pisos a los revolucionarios cubanos y prácticas en un rancho llamado Las Rosas. Después de unos episodios con la policía mexicana, los del Granma partieron y le dejaron en tierra. “Me dejan por viejo, no por cobarde”, lloraba.
El libro traza una elipsis desde el primer encuentro entre Castro y Bayo y el compromiso final del militar español, que el autor aprovecha para desgranar la vida y aventuras del personaje hasta su muerte en Cuba, en 1967, tres meses antes de que mataran al Che en Bolivia. El volumen aporta un anexo con preguntas a un guerrillero en las que el Che inspiró su famoso Manual de la Guerrilla. Historia apasionante, en fin, de un tiempo de soñadores que en el pasado se jugaron la vida porque creyeron que el futuro sería mejor.
Luis Díez nació en la desaparecida localidad de Santa Eulalia de Luna (León) en 1955. Licenciado en Periodismo por la niversidad Complutense, ha sido corresponsal político en Madrid de Diari de Barcelona y de El Periódico de Cataluña desde 1998 hasta 2006. Colaborador en la actualidad del diario electrónico Elconfidencial.com y del semanario Interviú, entre sus obras destacan La batallar del Jarama (2005) y la novela El cazador de rayos (2003). En 1998 obtuvo el primer Premio de Ensayo de la Comunidad de Madrid con un estudio sobre el impacto para España de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, publicado con el título En la esquina de dos siglos.
Sin comentarios“Jetas, pelotas y sinvergüenzas”
“Jetas, pelotas y sinvergüenzas” es el mordaz título del primer libro publicado por el psicólogo madrileño Francisco José Espinosa Rodríguez. Aunque se trata de un ensayo crítico y a primera vista pueda parecer estar redactado con cierto desenfadado, posee un fondo moral que invita a reflexionar sobre el funcionamiento de nuestra sociedad. Y que, desde luego, viene muy al caso en la sociedad en la que vivimos.
La obra está escrita con unlenguaje claro y sencillo y, tras una breve introducción, se pueden identificar dos partes bien diferenciadas.
En la primera, el autor trata de dar una plausible explicación a la tesis del aumento en el número de personas jetas, pelotas y sinvergüenzas en la sociedad actual, para lo que apela al nuevo estilo de vida que en los ciudadanos va imponiendo la sociedad de consumo, el modelo económico imperante y los medios de comunicación que arrastran y desalojan los valores morales, configurando una ciudadanía materialista y superflua y una cultura del todo vale y del sálvese quien pueda.
En la segunda parte, el autor describe a jetas y pelotas explicando, además, sus características, personalidad, hábitat y los diversos tipos en los que se divide cada categoría. Para la mayoría de estas descripciones, el psicólogo eligió el mundo laboral, poniendo de manifiesto sus dotes de observación.
Finaliza el libro con una llamada a la esperanza y a la solidaridad tan necesaria en nuestra sociedad en la que la competencia leal nos enriquece, pero la desleal nos desliza al desastre en cualquier ámbito y con mayor acento en el medio que nos proporciona los recursos para subsistir.
Los amos de la prostitución
Escribe Antonio San José en el prólogo del libro “Los amos de la prostitución en España”, de Joan Cantarero, que “la esencia del periodismo consiste en algo tan simple, pero tan olvidado en ocasiones, como ir, ver y contar”. Si analizamos ese prólogo deberíamos convenir que el libro de Cantarero es, al fin y al cabo, un extenso, extensísimo reportaje periodístico. Podría ser así, conociendo al autor, periodista desde hace muchos años. Pero si leemos atentamente y de forma global sus 300 páginas, deberemos convenir que se trata de algo más.
Estamos hablando de una investigación atípica en un submundo muy duro, agrio, sucio y triste… pero sobre todo muy peligroso, precisamente por su marginalidad.
Muy peligroso porque Cantarero no se ha limitado a hacer aflorar lo que de morbo hay en ese submundo. No se ha quedado en la espuma de las cosas. Si hubiera sido así, habría escrito lo que ya han escrito otros muchos. Se hubiera quedado en la hiel amarga a flor de piel, o hubiera caído en los tópicos superconocidos precisamente por eso, por tópicos.
Pero ocurre que Cantarero no es sólo un periodista, sino que ha tenido ocasión de conocer el mundo de la extrema derecha valenciana de la etapa de la transición. Punto número uno y muy importante.
Punto número dos, durante años ha sido jefe de prensa de los grandes empresarios del negocio de la gran prostitución, lo que le ha dado ocasión de conocer por dentro a los capos de los capos, tener acceso a documentos y reuniones, miserias y realidades.
Si unimos ambos puntos, cosa que ha hecho a la perfección Joan Cantarero, da como resultado un libro explosivo en el que se mezcla la parte más oscura de la prostitución en sí misma con los otros negocios a los que da lugar, y, sobre todo, las relaciones con una extrema derecha que, por lo que se ve, no tiene nada que ver con aquel nacional-catolicismo con el que quisieron hacernos comulgar.
Para mí, sin duda, ése el valor real de este libro que ya desde su portada mezcla tres elementos explosivos: la cruz de las antiguas Bases Autónomas, un referente por excelencia en España de la extrema derecha violenta y canalla; las fotos, en negativo, de los capos de los capos, es decir, de lo que podríamos llamar la mafia de los llamados ‘hoteles de plaza’, y el vocablo ‘prostitución’ que levanta pasiones encendidas de uno y de otro signo.
¿Quiénes son los amos y sus negocios? ¿Cuáles las vías para traer a las chicas y los métodos para su captación? ¿Quiénes los abogados y las vías de financiación de ANELA? Y, sobre todo, ¿cuál el montante económico de este negocio?
Ahí están las respuestas a todas esas preguntas. Y ahí está, precisamente, el valor de este libro. Un valor que va más allá de las cifras que Cantarero ofrece sobre un negocio que mueve -si creemos al autor- 18.000 millones de euros al año, tres billones de pesetas con el sudor de 400.000 mujeres que ejercen la prostitución en nuestro país.
Decía antes que “Los amos de la prostitución en España” es más que un reportaje amplio, muy amplio. Y lo digo porque, en el fondo, y a pesar del valor de la denuncia contenida en el mismo contra las tramas de las que ya hemos hablado, Cantarero no ha podido sustraerse a algo que él mismo ha venido preconizando a lo largo de los últimos años: una petición subyacente de regularizar la prostitución en España como una fórmula que dignifique a las mujeres que la ejercen, o, por lo menos, que humanice su forma de ejercerla.
Bien, no parece que las tesis del Gobierno vayan por ahí. Pero, en cualquier caso, ahí queda el testimonio.
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