Luis, con su flor en el… trasero, nos hace su penúltimo servicio: fácil sorteo para el Mundial

Gracias, Luis. Gracias. Ya sabemos que como entrenador dejas mucho que desear y como relaciones públicas y/o humanas, también. Pero… tu flor en el culo nos ha iluminado el sorteo del Mundial. Claro que sería mejor que nos sirviera para hacer algo grande en la Eurocopa, pero… Aunque igual tú y tus futbolistas se equivocan y nos sorprenden en esta próxima Eurocopa, en la que tras varios fiascos en la primera vuelta de la liguilla clasificatoria de su facilísimo grupo se enmendaron en los últimos partidos y lograron no sólo meterse en la fase final, sino ilusionar a la afición.

 Mira que si son capaces de superar su barrera negra de los cuartos (y no me refiero al dinero… o también). Lo normal es que no, y así nos lo enseña la historia, pero, insisto, alguna vez tienen que equivocarse y darnos una alegría. De momento la alegría nos llega por el sorteo de la siguiente gran cita, el Mundial 2010 de Suráfrica.

Aunque allí no estará Luis en el banquillo -casi seguro será Del Bosque-, la flor en el trasero de Aragonés nos ha seguido favoreciendo con un grupo todavía más fácil que el del Europeo. Porque el único rival algo peligroso es Turquía, que es el 16º del mundo según el baremo de la FIFA en el que España es cuarta; mientras que el resto están mucho más abajo: Bélgica el 49º, Bosnia el 51º, Armenia 90º y Estonia 128º.

Que tomen nota de sus (teóricos en categoría, reales en honorarios) hermanos menores. Otro título europeo, oiga, otro. Y van cuatro. Que se añaden a los dos mundiales, oiga. ¿Hay quien dé más? ¡Viva el fútbol sala español y olé! Porque ningún otro deporte de equipo presenta semejante palmarés. Ni siquiera los chicos de oro del baloncesto, a los que los colegas del hermano menor del balompié tanto se asemejan. En su capacidad de lucha, de sentir la camiseta de la selección, de echar bemoles -y sangre, sudor y lágrimas, si fuera menester- de ser amiguetes dentro y fuera de la cancha, de ser antidivos, de ser cercanos a la gente, de no presumir de nada pudiéndolo hacer. En fin, de ser, al igual que los Gasol y cía, la antítesis de los futbolistas del conjunto nacional, que jamás ganaron nada importante, mientras que los ‘futbolsaleros’ ya suman, en sólo década y media esos seis títulos, seis.

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