Otra mala noticia ciclista, la peor: la muerte del gran campeón Gálvez
A pesar de que nunca estuvo valorado por la opinión pública, su entierro este martes fue una enorme manifestación de duelo. La que merecÃa un ‘campeonÃsimo’ como él. Como Isaac Gálvez, quien se vio obligado a compatibilizar -cuestiones alimentarias obligaban- la carretera con la pista, en la que es uno de los grandes/grandes del ciclismo español. Mejor dicho, era. Porque por desgracia, un lamentabilÃsimo y casi increÃble accidente dentro de la propia competición ‘indoor’ en los Seis DÃas de Gante, donde chocó con el belga Dimitri De Faw, se lo ha llevado para siempre.
Un alarido de acantilado destrozó este domingo los sentimientos de compañeros, aficionados y del mundo del ciclismo en general, que ya sólo ocupa portadas y grandes titulares con noticias tristes como el doping y trágicas en el fondo -la más trágica, la muerte- e increÃbles en la forma absurda en que se produjo el accidente que provocó la muerte de este campeonÃsimo.
Y se escribe campeonÃsimo, porque en su especialidad de pista lo fue. Junto a otro de los extraordinarios ciclistas que ha dado nuestro deporte dentro de los Pabellones cubiertos, Isaac Llaneras -tampoco valorado en lo sentimental ni en lo económico-, acababan de proclamarse campeones del mundo en la última competición celebrada en Burdeos hace apenas medio año. Y este tÃtulo no era sino la reedición del que la mágica pareja consiguió en los Mundiales de BerlÃn en 2000, año en el que Gálvez iniciaba su carrera profesional.
Sin olvidar que en dos ocasiones se habÃan colgado la medalla de plata como subcampeones. Como se ha señalado antes, la escasa valoración que en nuestro paÃs, a diferencia del resto de la Europa occicdental, Norteamérica y Australia, se dispensa a la pista le obligó a alquilar su esfuerzo para equipos que corrÃan en el calendario de la carretera: el ya desaparecido Kelme-Comunidad Valenciana y el Illes Balears-Caisse d’Epargne, al que pertenecÃa en la actualidad.
ValoradÃsimo en su condición de gregario al servicio de las estrellas de la carretera, aún tuvo tiempo de, además de ganarse la amistad, respeto y cariño de sus colegas -en sus equipos y fuera-, apuntarse varios triunfos importantes. Porque su extraordinario currÃculum en pista se adornaba con un total de 12 victorias en carretera, una cifra que la inmesa mayorÃa de los componentes de cualquier escuadra jamás logran. Es más, su rendimiento iba creciendo año tras año, ya que de esa docena de triunfos, tres -en las Vueltas a Mallorca, en el Trofeo Alcudia y en los Seis DÃas de Dunquerque- los obtuvo en esta que ya era su mejor temporada profesional y que a la postre ha sido la más trágica en lo personal.
De modo que cuando parecÃa que, con la edad perfecta para un ciclista, 31 años, seguirÃa cosechando tÃtulos para sà mismo, sus equipos y sobre todo para el deporte español (mayromente en la pista), ha recibido la peor de las visitas y la guadaña de la muerte nos lo ha quitado para siempre. Descanse en paz este magnÃfico ciclista, al que ahora se le valorará como merecÃa y cuya memoria le sobrevivirá. Descanse en paz este campeonÃsimo.
30 dUTC noviembre dUTC 2006 a las 15:35
Tan terrible accidente en el siglo XX no se comprende. Parece como si hubiera un pacto de silencio, porque habrá que investigar las medidas de seguridad, ¿no?. Aunque por desgracia eso y ano devuelva la vida al gran Gálvez. Eso es lo peor.
1 dUTC diciembre dUTC 2006 a las 20:26
Pues la entrada anterior no se ve. Pero yo lo que querÃa denunciar es que siempre los homenajes después de muerto, como se dice en mi tierra aragonesa, muerto el burro, la cebada al rabo. Un campeón mundial y hay que esperar a que muera para homenajearle. PaÃs.
1 dUTC diciembre dUTC 2006 a las 20:36
Siempre estamos como se dice en mi tierra, el burro muerto y entonces la cebada al rabo. Un gran campeón como éste y hay que esperar a que se muera para homenajearle. PaÃs.
2 dUTC diciembre dUTC 2006 a las 10:35
Lástima que no se le supiera valorar porque la pista no gusta en España o porque han hecho que no guste. A ver si se le dedica un minuto de silencio en las carreras más importantes de 2007, no sólo aquÃ, que para eso era campeón del mundo.