Todos somos del Villarreal. ¡Aúpa submarino amarillo!
Pero lo del Villarreal es supranormal: un héroe superviviente en las semifinales de la Liga de Campeones. Ojalá repita hazaña y se cargue también ahora al Arsenal -verdugo de los ‘galácticos’, ejem, ejem… De modo que la clasificación de los amarillos entre los cuatro mejores de Europa, eliminando a varios grandes (en historial y presupuesto), no es un milagro, quiá. Es fruto de lo apuntado al inicio de esta epístola. Porque desde que al Villarreal lo cogiera la familia Roig, que llevan un camino similar de buena gestión con su firma Mercadona, en Segunda B hasta ahora, lo único que han hecho ha sido trabajar… bien, claro. Empresarialmente, pero sin olvidar que no es igual un club de fútbol, dependiente de que la traviesa pelotita entre o no, que una empresa. Hay un componente compulsivo y sentimental a no olvidar entre club, afición y ciudad. Ése fue el gran error, entre otros, de Florentino en el Madrid. Además de buenos números contables, el Villarreal se hizo a precios baratos con los servicios de varios jugadores de gran clase pero que no habían triunfado -o sea, que tenían ganas de luchar y hambre de títulos-, como Riquelme (grande entre los grandes del mundo), Forlán, Arruabarrena, Senna, José Mari, etc… Después trató de dar continuidad al banquillo, que explotó ahora con el técnico chileno Pellegrini, también poco conocido pero con un currículum impresionante. Y éste, un tipo -a diferencia de la inmensa mayoría de sus colegas- con cultura general, y mucha, que sabe valorar el fútbol como deporte pero también como fenómeno social. Que sabe dar cariño y buen trato a sus futbolistas, para luego exigirles al máximo en el terreno de juego y en el vestuario. Y que sabe muchísimo de lo estrictamente futbolístico. Otro grande/grande.
Trabajo, trabajo y trabajo (bien hecho). No hay suerte, quiá. En lo del Villarreal, nos atrevemos a decir y escribir. Un club y un equipo (que no es lo mismo) que navegan en su submarino amarillo en las aguas del talento y el esfuerzo. Y no están solos, quizá. Porque nos tienen con ellos a todos los amantes del fútbol, seamos del equipo que seamos. El Villarreal sí que es galáctico. El Villarreal sí que es mucho ‘mes’ que un club -por cierto, ojalá el Barça hag alo propio y tengamos finalísima española, aunque lo de los azulgrana, con su presupuesto y sus estrellas, sería lo normal.
Y, colorín colorado, este cuento no ha acabado. Porque ya puestos y habiendo logrado algo histórico como meterse en semifinales en el debut en la Liga de Campeones, ¿porqué no aspirar al título? Lo hecho ya es glorioso, pero puede serlo más. El Villarreal va a contar para ello con sus armas mencionadas más arriba, pero también con el apoyo de todos los amantes del fútbol. Porque todos somos del Villarreal. ¡Aúpa submarino!
18 dUTC abril dUTC 2006 a las 10:26
Yo, que soy levantino aunque no de Castellón, ya hace varias temporadas que me hice, desde que echaron a Floro o pegó éste la espantada. Pero sí que e sun ejemplo que deberían tomar los galácticos y el resto de fauna impresentable. Aúpa submarino y a por la Champions.
19 dUTC abril dUTC 2006 a las 10:24
Creo que cualquier buen aficionado al fútbol, sea del equipo que sea, estará encantado con las hazañas del submarino amarillo y deseará que las culmine llegando a la final e incluso ganándola (excepto los del Barça, supongo). Pues, eso, que esta noche estaremos todos pendientes de su partido en Londres.