CrÃa cuervos (galácticos) y te sacarán (echarán) los ojos (del Club)
Ya lo dice el aserto refranero y olé, sacado como todos del sabio fondo popular -de pueblo, no confundir con el PP- con centenares de años de experiencia: "CrÃa cuervos y te sacarán los ojos". Que traducido al mundo ’furbolero’ -que dirÃa el Ãnclito Villar- significa: "Maleduca a galácticos mimados y darán un golpe de estado para echarte". O, por seguir con sÃmiles famosos: "Mister Hyde se comió al Doctor Jekill", cual acontece en la genial novela de Stevenson. Claro que ya puestos, pues terminamos con el genial ‘noi del Poble Nou’. SÃ, por aquello de "harto ya de estar harto ya me cansé. De preguntarle al mundo porqué y porqué", que cantaba Joan Manuel Serrat.
Y Florentino Pérez, igualmente cansado de derrotas humillantes de sus futbolistas, ha echado por la calle de en medio e incluso contradiciendo sus declaraciones de que jamás tirarÃa la toalla. Ya se barruntaba algo gordo cuando el ya expresidente se negó a viajar con los futbolistas desde Mallorca. Pero no tanto como su explosiva dimisión, entendida por algunos como una huida del barco cuando se hunde. Eso sÃ, apuntando claramente como culpables a los galácticos, aunque, claro, se podÃa haber dado cuenta antes de que los habÃa maleducado. Quizás un hombre triunfador en la vida y en la economÃa, que ha hecho boyantes negocios en todas sus empresas, no ha podido aguantar el ridÃculo deportivo del club, que se encamina este año a su tercera temporada consecutiva sin tÃtulos, algo que no sucedÃa a la nave blanca desde hace más de medio siglo, concretamente desde 1954.
El ‘modelo Florentino’, pese a sus éxitos y tÃtulos iniciales, era equivocado. Y asà lo escribimos aquà hace unos meses, cuando era impensable que se fuera su creador e impulsor, aunque no que el equipo fuese tan mal. Por mucho que un club se gestione como una empresa y obtenga beneficios económicos -algunos tan polémicos como la recalificación de terrenos de la vieja Ciudad Deportiva, que le permitió obtener unas plusvalÃas de 70.000 millones de pesetas; asÃ, cualquiera- el fútbol tiene un componente emocional que no se puede despreciar. Los seguidores quieren que su equipo gane y sume campeonatos, máxime los exigentes del Bernabéu, que también piden espectáculo, dada la calidad de los futbolistas de la plantilla.
Pero Florentino, tras sus tres años primeros con Copas de Europa y Ligas, perdió el sentido futbolÃstico y se creyó que bastaba ir sumando estrellas que vendieran muchas camisetas y le dieran al Madrid mucho dinero también en giras por todo el mundo. Ahà se equivocó rotundamente y sembró la discordia en una plantilla de superdivos que no se caracterizaba precisamente por su unión ni en la caseta ni en los terrenos de juego. De modo que ese "ser superior", como lo definió su actual director deportivo, Emilio Butragueño, no sólo erró en su gestión futbolÃstica, sino que insistió en sus fallos.
Incapaz de rectificar, quizás por la vanidad que debe dar el éxito continuado, siguió por ese camino, y la grandeza del Madrid se diluyó en lo deportivo, no en lo económico. Florentino ya era uno más, un presidente vulgar de los que cambian continuamente de entrenador, cuatro en los últimos tres años, y de jugadores, mediáticos, sÃ, pero al margen de su real valÃa deportiva.
Para más inri, su máximo rival, el Barça, que ya tuvo a uno peor que Florentino al frente, un tal Joan Gaspart, sà cogió el camino adecuado: el de la humildad con jugadores jóvenes y hambrientos de tÃtulos. Con ello, su sucesor Laporta empezó desde abajo,y fichó correctamente a magnÃficos futbolÃstas -que no eran cracks entonces y ahora sÃ- como Ronaldinho, Deco, Márquez, Giuly, Eto’o (al que despreció Florentino, pues pertenecÃa a la plantilla blanca).
Y han llegado los tÃtulos y la admiración de todo el orbe parta el Barça mientras el Madrid iba de ridÃculo en ridÃculo hasta forzar la dimisión de su presidente. Y con los tÃtulos y la admiración llega también el dinero y las ganas de los mejores jugadores del mundo de ser azulgranas, de ir a un club triunfador y no perdedor.
El corolario, y quizás lo peor, no es el feo presente, sino que con una plantilla endiosada, enfrentada y envejecida, y con no demasiado valor futbolÃstico, el inmediato futuro del Real Madrid tampoco está claro. Quizás lo peor de Florentino, pese a la cura de humildad de su dimisión, sea eso: su marcha no arregla nada. Y no parece que su designado a dedo -como en el PP, ahora sà viene a cuento la comparanza- para sucederle, Fernando MartÃn, sea capaz del milagro. Tiempo (poco) al tiempo.
2 dUTC marzo dUTC 2006 a las 11:38
Lo de Florentino es absolutamente impresentable en todos su sentidos. Porque con el regalo de los 100.000 millones de las antiguas pesetas, gracias a una recalificación bochornosa, ante la que callaron sindicatos e IU y hubo tibias protestas del PSOE, era fácil ser buen empresario. Y en lo deportivo, el equipo tenÃa que haber ganado la Liga y la Copa de Europa muchas más veces. O sea, un desastre que, para fortuna de los madridistas, ya se acaba.
2 dUTC marzo dUTC 2006 a las 13:12
Acabo de oÃr la rueda de prensa del nuevo ‘boss’, Fernando MartÃn y ha prometido mano dura con los jugadores, a los que no quiere llamar millonarios. Ojalá cumpla porque Florentino, muy bien en lo demás, fracasó rotundamente en este aspecto. Aunque no será fácil ante tanto mimo. Suerte.
2 dUTC marzo dUTC 2006 a las 14:54
Pues va a ser que sÃ. Ya era hora que se fuera este tÃo. A partir de ahora, el Madrid igual gana menos dinero, pero será más querido por todos y ganará más titulos, que es de lo que se trata y lo que nos falta desde hace tres años, demasiado para la hitoria de este glorioso club. Ojalá su sucesor cambie el chip.