Bianchi ‘El Autista’, un (cantado) despido quizás injusto, ¡pero necesario!
(EscribÃamos) DecÃamos aquà (ante)ayer que no éramos partidarios de que en los equipos en crisis se eche al entrenador. Lo decÃamos (escribÃamos) a causa de que peligraba la cabeza del Bianchi (antes el Virrey, ahora el Autista) en el Atlético de Madrid. También pronosticábamos que el martes acababan de confirmarlo en su puesto, lo que significaba que estaban a punto de destituirlo si habÃa un nuevo tropiezo.
Y el nuevo fiasco llegó en la noche del miércoles, en el partido de ida de octavos frente al Zaragoza, -otro torneo que se marcha; la única opción ‘europea’ que (nos) quedaba a los rojiblancos-, todo ello ante la mirada y el gesto tranquilo del argentino en el banquillo. Todo ello con su habituales discurso y declaraciones posteriores en rueda de prensa: “No pasa nada”. Y, lo que es más grave: “No pienso dimitir”.
Si leen la opinión de más abajo, la escrita el martes, comprobarán claramente que no sólo Bianchi era un autista, sino que era un ‘demócrata’ (y de las JONS) porque el que no opinaba como él, estaba errado (sin h, menos mal). El caso es que Bianchi tensó en demasÃa la cuerda en este aspecto, más importante de lo que se cree. Aunque lo peor no era eso, quiá.
Lo peor es que el equipo, sin esquema, juego ni moral, habÃa entrado en una lÃnea perdedora y triste. Lo peor es que su electroencefalograma futbolÃstico era plano, mientras Bianchi -que nunca quiso hacer caso de los consejos desde las altas esferas de que escuchara más, de que se implicara más, de que conociera más el fútbol español- lo contemplaba todo en plan autista. Quizás confiando en que la situación se solucionarÃa por arte de birlibirloque y olé.
En definitiva que ya lo han ‘echao’. Quizás en plan demagógico desde esas altas esferas, también responsables de su contratación, también responsables de haberle permitido tanto autismo y desprecio por los demás. Pero, desde luego, en conexión con las exigencias del graderÃo y de la considerada mejor afición del mundo, que ya ni se acercaba por el otrora siempre lleno Estadio Calderón.
Quizás sea la excepción a la regla. Quizás tampoco se solucione nada. Quizás. Quizás sea injusto –es difÃcil pensarlo-, mas lo que está claro es que era absolutamente necesario. ¿O no? Pues eso.
15 dUTC enero dUTC 2006 a las 14:34
Pero ya está bien de tonterÃas, hombre. Bianchi era no sólo un engreÃdo y un chulo, sino un mal entrenador, que ponÃa a parir a sus jugadores para salvarse él. Ahora, pese a la derrota ante el Betis, con un juego mucho mejor, sólo hay que pedir un poco de paciencia para Pepe Murcia. La misma que Cerezo y cÃa han tenido con Bianchi, pero mucho más barata.
16 dUTC enero dUTC 2006 a las 10:55
Los que tienen que irese, de una p…vez son la familia Gil y el adosado de Cerezo. Los primeros ya tienen dinero, además de sentencias que los condenan a la cárcel, por algo será, y ya han hundido al Club en Segunda y ahora en la cola de Primera. ¿Quieren hacer más daño o se esperan a la recalificación del Estadio para que el Club…tenga otros ingresos de pelotazo urbanÃstico y acabar de una vez con los gloriosos colores?. Que se vayan
17 dUTC enero dUTC 2006 a las 13:20
Los culpables son los mercenarios de los jugadores. No hay que darle vueltas. Aunque tarde, lo han descubierto esos impresentables del Fondo Atlético, tan en connivencia con ellos en otras ocasiones. Lo malo es que a ello no se les puede echar de golpe. O sea que quien se tiene que ir es Cerezo, misión imposible. Corolario: a sufrir, atléticos, a sufrir. Como siempre.
18 dUTC enero dUTC 2006 a las 14:29
Antecedentes:
He jugado al fútbol durante años (inclusó llegué a jugar en buenos equipos y pisé la liga -juvenil- nacional). He jugado en equipos de veteranos. Incluso he coincidido llevando la misma camiseta con Julio Prieto, Quique Ramos, Enrique Morán, Arteche, Ruiz… Soy del Celta. El Atleti me cae más simpático que el Madrid, por ejemplo. Ahora me dedico a entrenar a un equipo alevÃn porque como me dijo Jorge Valdano en un entrenamiento inmediatamente después de fastidiarme el tobillo con el enésimo esguince de 3er grado, “¿no crees que ya va siendo hora de dejar el fútbol?¿Definitivamente!?”. Como digo, todavÃa aguanté arrastrándome por los campos unos años más.
Cuando vamos al médico y nos dice que es gripe, no ponemos muchas objeciones. Atendemos a sus explicaciones y compramos las medicinas que nos receta. Sabe más que nosotros.
Por eso no entiendo por qué creemos que podemos opinar de un equipo sin conocer el vestuario ni su tesitura. Sin conocer tampoco lo que se cuece entre directivos, agentes, contables, prensa, y demás añadidos a lo verdaderamente importante: el futbolista y después el entrenador. No hablaré de otros factores del juego que también influyen decisivamente en el desarrollo de un partido.
Por cierto, me incluyo entre los impúdicos que se permiten estos lujos. Aunque intento limitarme cada vez más a los aspectos técnicos que conozco.
En cualquier caso, este blog es cojonudo.