El (injusto) olvido a la hazaña de Edurne Pasaban en 2005
Repasando los grandes logros del deporte patrio en el recién concluido 2005, en casi todos los lugares hay un olvido injusto e inecesario. Salvo las lógicas excepciones en las escasas publicaciones especilizadas, el resto, desde los grandes medios de comunicación a los exclusivamente deportivos, han pasado muy mucho (valga la patada a la redacción) de uno de las mayores gestas de este año. Se trata de la conquista por Edurne Pasaban de la mÃtica cima del Nanga Parbat (Pakistán), de 8.125 metros, que realizó el pasado mes de julio. De tal manera, esta genial mujer, cuya mayor fama le vino por las congelaciones que sufrió en su anterior ascenso y que le costaron varios dedos de los pies, se convertÃa en ¡LA MEJOR DE LA HISTORIA DEL ALPINISMO MUNDIAL! entre las que están vivas. Porque es ‘la reina del 8′, léase la única mujer que ha coronado tal cantidad de ‘ochomiles’
¿Cuántos especÃmenes similares tenemos en España? Pues eso. Vamos, que se merecÃa no sólo el Premio Nacional de Deportes y muy posiblemente el PrÃncipe de Asturias (que no espero se los concedan porque allà también se busca lo mediático), sino que la prensa deportiva se hubiera volcado a tope con ella, portadas incluidas en el momento de la hazaña y algunas lÃneas en el resumen de 2005. Y también la generalista, portadas incluidas en el momento de la hazaña -perdonen que me repita- y alguna referencia también en el resume.
Porque, al igual en cierto modo que Lance Armstrong, a la magnÃfica peripecia deportiva hay que unir la humana. La superación de graves problemas de salud (el cáncer del ciclista norteamericano, la congelación y pérdida de dedos de la española) para rendir después de idéntica manera en una especialidad tan compleja, dura y exigente. Todo un ejemplo para el resto de los mortales que muchas veces por pequeños desafueros fÃsicos nos quejamos en demasÃa y montamos numeritos como si sufriéramos un Gólgota.
Y si hablamos de los furboleros tipo galácticos y olé, que nadan en la abundancia económica con un sinfÃn de médicos y cuidadores alrfededor, y que a veces, los pobres (de espÃritu y humanidad) se lesionan tibiamente, la comparanza todavÃa les hundirÃa a ellos más de la misma forma que subirÃa (nunca mejor utilizado el verbo) al máximo la labor de ‘la Pasaban’. Con el ‘inri’ añadido del (mayoritario) periodismo basura que engendran -los furboleros estrellas, digo o escribo- con tantos medios haciéndoles la pelota y dándo portadas a noticias tan relevantes de si, por ejemplo, cualquiera de ellos sufrió un cólico, o le dolÃan las amÃgdalas al pobrecito.
Poco más hay que contar de las hazañas de Edurne, esta guipuzcoana única e irrepetible, porque en su hoja de servicios al deporte en general y al español en particular todavÃa le quedan muchas páginas de oro que escribir. Sólo rendirle un homenaje desde estas lÃneas. Y proclamarla, sin lugar a dudas, al menos para quien lo escribe, ¡LA MEJOR DEPORTISTA ESPAÑOLA en 2005! Gracias por tu ejemplo.
6 dUTC enero dUTC 2006 a las 13:46
Bien están tales hazañas, pero lo que manda hoy es el dinero y la recaudación del fútbol o el automovilismo o el tenis es tan superior que justifica que los medios le dediquen mayor espacio.
6 dUTC enero dUTC 2006 a las 13:49
Y no es la única, oiga, no es la única figura que se merece otro trato. Pero como estamos embrutecidos por el fútbol, que además debe untar a la prensa y la tele para que les den mucho espacio y tiempo, pues… En cualquir caso, enhorabuena a Edurne y que sigan los éxitos, aunque los amantes del deporte d everdad no nos enteremos mucho, pero ahà queda.
6 dUTC enero dUTC 2006 a las 19:37
Sin quitarle ningúm mérito a Edurne, no se le puede comparar con la real y auténtica mayor hazaña del deporte español en 2005, la de Fernando Alonso, que con su campeonato mundial de Fórmula 1 llegó a todos los periódicos y rincones del mundo. De cara a nuestra representación e imagen exterior, era fundamental alguna vez ganar este tÃtulo, y por tanto Alonso sà que es el mejor deportista español de 2005 y puede que de todos los tiempos. Sin quitarle ningún mérito a Edurne, insisto, que notiene la culpa de que su durÃsimo deporte no sea popular.
8 dUTC enero dUTC 2006 a las 20:43
Creo que es penoso que los deportes en los que se ganan grandes sumas de dinero, tienen una mejor preparación y fama. Deportistas como Edurne merecen el mayor homenaje.