San Fernando Alonso y la última maldición española

alonso_campeon-150.jpgEntre los múltiples logros de nuestro ya desde el pasado domingo campeón del mundo de Fórmula 1, Fernando Alonso, con este título es menester, justo y necesario subrayar uno, tal vez colateral, pero no por ello inferior ni menos baladí. Se trata de superar lo que parecía una maldición, la única maldición que restaba al deporte español: precisamente alcanzar este campeonato. Ahí es na, la Fórmula 1. Casi na, la Fórmula 1. O sea que nuestro Alonso, sublime sin interrupción, como los quería Baudelaire (a los genios, digo), ha ganado muchas batallas a la par. Porque con él el deporte español ha escalado la última de las grandes metas que le faltaba por hollar. Gracias a este genio. A este chaval asturiano, simpático, antidivo y olé. A este Fernando Alonso.

La hazaña de este escalador es tan grande que la ha realizado, además, así, a lo grande/grande: convirtiéndose a sus 24 años recién cumplidos en el campeón más joven de la historia en la Fórmula 1. Fernando, también recién coronado con el título de Príncipe de Asturias del Deporte, sube un peldaño y pasa a Rey del Mundo en el más complejo y difícil de los deportes del motor. Por cierto, una especialidad deportiva ausente en el currículo de triunfos del deporte hispano, al que le faltaba esta guinda. Porque desde el fin de la dictadura franquista -donde sin base ni cultura deportiva alguna sólo contadísimos genios sueltos escalaban cimas y eran pioneros, cual Bahamontes, Joaquín Blume, Manuel Santana y Ángel Nieto- y el despegue de nuestros practicantes profesionales con la democracia, España había ido rellenando los muchos huecos que le faltaban en su hoja de servicios.

Tantos desafueros deportivos heredados de la oprobiosa época franquista se fueron tapando poco a poco. Con la libertad recuperada, la otrora España tercermundista y ridícula en lo deportivo empezó también su escalada hasta ocupar ahora el puesto que corresponde, similar al económico y político (tampoco estamos entre los tres grandes…declaradores de guerra, como pretendía Aznar): el de una potencia media y emergente. Así se pone de manifiesto en las grandes citas Olímpicas –Barcelona fue el despegue definitivo- y Mundiales de los deportes más importantes.

De los más importantes, excepto el que posiblemente mueva más desorbitadas cifras económicas: la Fórmula 1. Salvada la conquista de la Copa Davis en tenis, además por partida doble en el último lustro, sólo quedaba una grave falla: el automovilismo en su más versión espectacular y con mayor número de seguidores. Y hasta hace también un lustro, cuando Alonso, salvo en los círculos y circuitos del motor, era un desconocido chavalote de tan sólo 19, nadie parecía apuntar en el horizonte para rellenar este hueco.

Porque la hazaña de Alonso, que acumula récords de piloto más joven en otras cuestiones secundarias (la ‘pole’, la vuelta más rápida, los primeros puntos, la  primera victoria), ha sido tan explosiva como el motor de su Renault. Una firma que apostó por él en la confianza de que en dos o tres años estaría muy arriba y después incluso aspiraría al título mundial. Pero el asturiano sorprendió a todos y ya es campeón. Sublime sin interrupción Alonso, capaz de sumar nuevos títulos en el futuro. San Fernando Alonso, Príncipe de Asturias, Rey del Mundo…de la Fórmula 1 ya está entronizado y aupado al trono de los grandes personajes de nuestra historia, y no sólo la deportiva.

San Fernando Alonso, su santo laico y deportivo, oloroso y flamígero, con el que el deporte español, además de entronizarle, tiene varias deudas de agradecimiento ‘per omnia saecula saeculorum’. San Fernando Alonso, que, como se escribe al principio, ha hecho su milagro y nos ha librado de la última maldición bíblica y olé. Amén.

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4 Respuestas a “San Fernando Alonso y la última maldición española”

  1. adolfo blesa Dice:

    Es verdad, e importante, pero también hay una selección que no ha ganado ni de coña el Munidal, la de fútbol. Creo que habría que destacarlo en el comentario, que por lo demás está muy bien y añade gloria a Alonso.

  2. luisa perez Dice:

    Ojalá que Alonso tenga continuidad y no sea flor o campeonato de un día. En cualquier caso, no había caído en este detalle de lo que faltaba al deporte español, pero al menos se ganaron dos Copas Davis también. De modo que el haber aliviado este fallo de nuestro deporte, a pesar de sus políticos y de muchos de sus periodistas pelotas, todavía eleva más la categoría deportiva y personal del asturianín de Alonso.

  3. antonio blesa Dice:

    Felicidades a Alonso, el mejor deportista español en la actualidad, que además en lo humano parece un buen chaval. Y que a pesar de jugarse la vida en su profesión no es un divo gilí como tantos futbolistas mediocres que se creen haber descubierto su deporte, y que la sociedad debe ponerse de rodillas ante ellos. Alguno tenemos en la fracasda y fracasadora selección española. Que tomen nota de Alonso en la humildad y en los títulos.

  4. Víctor Dice:

    Pues qué queréis que os diga. Cuando gana gana él y cuando pierde es culpa del coche o del equipo. Antes, algunos decían que Schumacher ganaba porque tenía el coche más rápido, y ahora parece que lo del coche no cuenta. Yo es que humilde, humilde, no le veo mucho. Eso sí, ha ganado así que felicidades.

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