El milagro económico o cómo fichar sin dinero
Fichar, fichar y fichar…sin dinero, pero fichar. O, lo que es lo mismo: Yo ficho, tú fichas, él ficha. Y casi todos sin dinero. Cuestión baladí
para la mayoría de los actuales dirigentes de los clubes furboleros. De ente modo, el fútbol español sigue igual (de mal) en sus aspectos económicos. Algo que jamás ocurriría en cualquiera otra de las facetas en que se mueve tanto dinero. Porque con la mayoría de los grandes clubes de Primera División debiendo miles de millones -y no de pesetas, sino de euros, lo que es mucho más grave (y caro)- a entidades públicas y privadas, se permiten (les permiten) el lujo de gastarse lo que no tienen. De modo que el descontrol que se quería evitar cuando se recomendó a los clubes a constituirse en sociedades anónimas –con algunas excepciones como Real Madrid, Barça y Osasuna- de nada ha servido. Los que tengan buena memoria recordarán que entonces (principios de los 90) se obligó a que un porcentaje de los ingresos de las quinielas fueran a un fondo común para ir pagando el despilfarro acumulado. De modo que los contadores se pusieron a cero a finales de esa década…y ¡vuelta a empezar!.
Porque no sólo el Barça es más que un club, quiá. Prácticamente todos representan una ciudad y/o una región y/o unos colores y/o un sentimiento y/o unos teóricos agravios históricos frente a rivales eternos o frente a arbitrajes. Tienen miles de abonados y/o socios, pero muchos más seguidores, algunos de ellos auténticos forofos y dispuestos a utilizar la violencia –casi siempre consentida desde las directivas- contra los que no piensan ni sienten como ellos en cuanto a sus colores (léase aficiones de otros equipos), cuestión a analizar en otra entrega por su calado social. Pero a esas miles, centenares de miles y/o millones de personas nadie desde la política se atreve a enfrentarse, pues necesitan sus votos. Y ahí empieza un círculo vicioso, que tampoco quiebran los (i) responsables de la Seguridad Social, de las Agencias Tributarias y las Cajas de Ahorros. Pero tampoco lo hacen -cuestión de imagen, ya se sabe-, ni siquiera los altos ejecutivos bancarios, salvo contadísimas excepciones.
El caso es que ahora, con una deuda global, a entidades públicas, semipúblicas (las Cajas), privadas e incluso a futbolistas, de los clubes de la Liga de Fútbol Profesional –que engloba a los equipos de Primera y Segunda- por encima de los 2.000 millones ¡de euros!, la bola sigue creciendo. Y los fichajes multimillonarios, cerrados, apalabrados –y algunas veces frustrados- empiezan a llegar -ahí tenemos a los endedudadísimos y al borde de la quiebra Valencia y Atlético de Madrid, por ejemplo- para ilusionar a la afición, según los mandamases de los clubes. O sea, para aumentar (más, mucho más) tales deudas. Y nadie dice nada, ni siquiera la prensa especializada, que en parte hace el juego a estos irresponsables de los clubes porque la movida de los fichajes y sus rumores, no siempre ciertos ni bienintencionados, hace vender muchos periódicos y aumentar las audiencias radiofónicas y televisivas, con sus altos honorarios de publicidad.
De modo que dentro de una situación económica en la que se proclama la austeridad, e incluso se exige por ley a corporaciones locales, autonómicas y estatales, hay una tremebunda excepción consentida por todos: los dirigentes futbolísticos. Unos señores que en sus empresas privadas suelen ser ejemplares (‘Giles’ aparte) y aplicar las leyes económicas, pero que despilfarran antes con pólvora del rey, y ahora, igual. Porque si se ganan títulos o se evitan descensos, la afición ni pregunta por las deudas, y si no se ganan, se marchan –los dirigentes, digo- y el siguiente que (se) apriete (el cinturón), cosa que no hará.
Así de desastrosa está la situación, hasta que pegue un petardo, un ‘crack’ (me refiero a una rotura y hundimiento económico, no a un furbolero tipo Ronaldo) como el del 29 (me refiero al año) , y se hunda la nave. Nadie repara en ello; más al contrario, ya tenemos a los clubes fichando y fichando…sin dinero. Auténtica cuadratura del círculo, milagro económico que no acontece ni se permite en ningún otro país de nuestro entorno, salvo la Italia de Berlusconi. Claro, no es de extrañar, si hasta el propio presidente de la Federación Española, Ángel María Villar, está inmerso en juicios por presunto despilfarro y con visitas de inspectores judiciales. Menudo ejemplo
15 dUTC agosto dUTC 2005 a las 14:48
De acuerdo, aunque no en quepongan la foto de Florentino, porque el Real Madrid no es Sociedad Anónima, aunque obtenga fodos irregulares como la recalificación de la Ciudad Dportiva, asunto que parece olvidado por la prensa de deportes desde que se comenzó a edificar.
16 dUTC agosto dUTC 2005 a las 18:32
Sólo faltaba que vinieran los del ladrillo como en tantas otras cosas para mandar y presumir. Me refiero a los clubs que son sociedades anónimas, porque los otros da igual,allá sus dueños. Suscribo casi del todo esta opinión, aunque hay un tufillo antimadridista con olor a barcelonista, y no hay que perderse de vista a Laporta, véase la amnistía que ha logrado sobre el Nou Camp. Pero da igual, lo importante es que se escriban y publiquen cosas así, y se nos dé oportunidad a los lectores de escribir también.
25 dUTC octubre dUTC 2005 a las 17:16
FÚTBOL NO ES (SOLO) FÚTBOL.
¿Acaso el origen de los Juegos en las antigua Olimpia tenían un mero carácter deportivo? Vale, pues olvidemos sus motivaciones religiosas, sociales, económicas, bélicas… ¿No es cierto que cuando un noble francés decidió recuperar las tradiciones ancestrales tenía motivaciones políticas, ideológicas, etc.? Olvidemos también ese aspecto si queremos, pero sería cercenar parte de la esencia conceptiva de esa muestra de poder de las polis (y de los imperios) que sustituía a las guerras. ¿Es que en los derbis no “guerrean” dos partes de las ciudades de un modo civilizado –no tanto últimamente- defendiendo una identidad pueril, reduccionista y menos falsa de lo que algunos creen? Pues olvidémonos también de ese aspecto que divide a las ciudades en partes, a veces de modo físico y/o geográfico. ¿Es que los clubes deportivos no han albergado siempre en su seno a políticos, magnates de las finanzas –locales, nacionales o internacionales-, o han sido palestra y/o trampolín para que muchos personajes alcanzasen un puesto político relevante por no decir un proponderante lugar en el circo del capital o en la escenografía de la alta sociedad? Pues obviémoslo también siguiendo los dictados de la ceguera que provoca la ignorancia, la indiferencia o los intereses. “Pane e circus”; los emperadores romanos sabían que con el estómago lleno y entretenidos con ese “deporte”, el pueblo (en su sentido de masa) pensaba en todo menos en la mala marcha de una guerra, una imposición antipopulista, un conato de involución, o un intento de magnicidio que tuviese a su persona como principal damnificado, etc. Pero era solo “deporte”, sangriento, pero solo deporte ¿no? Pues vale, entonces tampoco tengamos en consideración este enorme gasto fútil para las arcas imperiales, que se vaciaban buscando allende sus fronteras fieras, gladiadores, etc. Claro, por esa regla de tres tampoco aceptaremos que la URSS y los Estados Unidos (valiéndose de sus estados “satélites” en la mayoría de las ocasiones que aplicaban disciplina espartana a sus deportistas, a los que denostaban o elevaban a los altares de la gloria y de la heroicidad en función de sus resultados deportivos) prolongaron el marco de la Guerra Fría y de las Guerras de las Galaxias en las competiciones deportivas internacionales como los Juegos Olímpicos, aquellos partidos de baloncesto en los que la URSS era la única que hacía sombra a la todopoderosa NBA, etc.
Señoras y señores, si ustedes quieren estar ciegos, no intenten que los que queremos ver, veamos con estupor que se niegan evidencias y se elevan a rango de crimen hechos que llevan produciéndose desde la noche de los tiempos. El ser humano compite y no lo hace de modo altruista, por diversión, por salud y porque la vida es maravillosa gracias al hermanamiento que el deporte nos inculca; o al menos no lo hace solo por ese motivo. El deporte es un invento humano y como tal, se forja con dosis de nuestras bondades, de nuestras virtudes, de nuestro espíritu más puro, pero como hijo de la condición humana, tiene otra cara, y es la que no nos gusta reconocer, en nuestra vida diaria, en el deporte o en cualquier cosa que hacemos, y es la que nos deja en condiciones de preponderancia o superioridad respecto a otros, competimos por puro instinto de supervivencia, el mejor, el más fuerte en la naturaleza vive, el débil muere. Somos más instintivos de lo que creemos. La racionalidad que nos diferencia del resto de animales se pierde con las pasiones que el deporte levanta, ¿no es eso acaso una reacción animal?
Bien, dejémonos de indagaciones antropológicas, históricas y sociológicas, y profundicemos en el motivo de mi reflexión:
¿Acaso alguien se cree que el F.C. Barcelona como institución y con su presidente a la cabeza no estaba enterada del contenido del acto de apoyo a los Paises Catalanes? Sr. Laporta, no nos trate como a ilusos. Pero (siempre hay un pero) a ningún periodista he escuchado estos días hablar de las banderas anticonstitucionales que ondean con el beneplácito de los clubes en los fondos de estadios como el Santiago Bernabeu o el Vicente Calderón, por no hablar de los símbolos nazis, de sus gritos racistas y xenófobos. ¿Alguien ha indagado sobre el poder de estos grupos que allí se ubican y que siguen conservando dependencias cedidas gratuitamente por los clubes en el interior de los estadios? ¿Alguien ha visto alguna vez a un político que, al estilo del valenciano, se despache contra esas esvásticas, símbolos de Bases Autónomas, etc.? La diferencia es bien clara, el nacionalismo españolista y de cariz centralista, si es necesario justifica estas actitudes para protegerse de su gran enemigo catalanista, especialmente en estos momentos en que el estatuto estorba a la oposición. El nazismo, el fascismo, etc., quedan muy lejos y los catalanes siguen existiendo…¡Qué torpeza! El nazismo y el fascismo son actitudes muy presentes aunque sus ideologías se hayan desvirtuado; tan nazi es un catalanista como un españolista o un nacionalista vasco. Los nacionalismos son excluyentes por definición, son visiones intolerantes y provincianas, abarquen un territorio histórico o engloben a un barrio de cuatro manzanas. Pero el deporte es el vehículo perfecto para dar rienda suelta a la cópula entre las pasiones políticas, sociales, competitivas, etc.
¿Quién de ustedes puso el grito en el cielo cuando el Valencia C.F. sacó un enorme desplegable que reza “Agua para todos” o algo similar en defensa del PoPular PHN. Claro que estando el bigote más PoPular de todos en el gobierno, era sacrilegio y antipatriótico hacer un comentario al respecto, y ahora lo es gracias al paladín de lo español ZPlana . Por tanto, CENSURA.
¿Porqué cada fin de semana no se forma un debate en torno a las banderolas de Euskal Presoak en algunos campos del País Vasco? ¿Quizás la cuestión vasca en tensa calma preocupa ahora menos que la catalana en plena ebullición? Las alas de la gaviota son más largas de lo que creemos y azotan fuertes rachas que levantan a sus títeres delante de los micrófonos que ellos mismos pagan para que el deporte sirva también de medio para sus campañas.
No, el deporte y el fútbol no son solo deporte o fútbol. Solo los niños, con su envidiada inocencia compiten sin influencias políticas, compiten porque, como los jabatillos, buscan ser un poco más que sus iguales comiendo más, corriendo más, siempre por ser los que sobresalgan o sobrevivan. Ahí está la competitividad pura, en el sentido humano o animal de la supervivencia, en el resto del deporte los intereses de todo tipo, especialmente desde que el Capitalismo se disfrazado de gala (deportiva y política) para globalizarse y alcanzar hasta el último recoveco del Planeta.
¿Y qué hay de malo en que las reivindicaciones se hagan presentes hoy en el deporte si siempre se han hecho? Eso sí, sin censuras en unos lugares y aquiescencia en otros. Catalanes, Vascos, Madrileños, Aragoneses, Andaluces….tienen derecho a opinar, a manifestarse, a reivindicarse, a protestar, a apasionarse…Pero todos por igual.
JMAA